Tras una semanita por la Toscana tocaba cambiar de región, nos dirigíamos hacia Venecia pero para ello teníamos que atravesar la región de Emilia Romaña, una región del norte de Italia con grandes ciudades como Parma , Bolonia o Rávena, y que es famosa por sus productos alimentarios. En nuestro camino a Venecia nosotros solo paramos en dos ciudades que nos pillaban de paso sin desviarnos nada: Bolonia, que es la capital, y Ferrara. No sé como serán el resto de ciudades pero estas dos nos encantaron.
Y sobre Venecia, ¡que decir!, desde ya mismo se ha convertido en mi ciudad favorita del mundo. Pensé que de tanto oir hablar de ella me decepcionaría, pero para nada, ha cumplido todas mis expectativas y con creces. Me encanta su mezcla de aire decadente y lujoso a la vez. Para mi fue un auténtico placer caminar por sus animadas calles que se conectan entre ellas a través de estrechas callejuelas o por puentes que pasan los cientos de canales que conectan la ciudad.