sábado, septiembre 22, 2018

Budapest y Viena

Este año no hemos faltado a la cita anual del viaje de amigos que solemos hacer al extranjero, los dos últimos años nos habíamos ido en el puente de la Constitución pero hartos del frío de la Europa del Este en ese mes este año hemos adelantado las fechas a la semana de San Mateo. Eso sí, el destino ha vuelto a ser otro país al otro lado del telón de acero: Hungría, aunque en realidad solo hemos estado en Budapest, su capital. Esta ciudad junto a Praga ostentan la fama de ser las dos capitales de la Europa del este más bonitas.

Los cinco días que íbamos a estar parecían que iban a ser más que suficientes para ver Budapest así que uno de ellos lo invertimos en ver también Viena, la capital de Austria, el otro país que junto con Hungría formaban el antiguo Imperio Austro Húngaro.
A pesar de ellos actualmente hay que decir que son dos países bastante diferentes, Hungría al caer dentro de la órbita comunista al acabar la segunda guerra mundial se desarrollo menos económicamente y hoy por hoy es un país que a pesar de que está creciendo bastante presenta un nivel de vida bastante inferior que nosotros pudimos comprobar con los precios de un país y el otro.

Centrándonos exclusivamente en el turismo sí que puedo decir que Budapest me gustó mucho más interesante que Viena, tal como me esperaba a esta última no le vi encanto ninguno, mucho palacio y mucho lujo pero me pareció una ciudad fría y sin personalidad. Budapest sin embargo me gustó bastante, tanto Buda en el lado izquierdo del Danubio como Pest en el derecho tienen muchos monumentos y rincones que te sorprenden constantemente.

Lunes, día 17
Viajamos en coche hasta el habitual Park and Fly de Barcelona para volar por la tarde con Ryanair hasta Budapest a donde llegamos poco más tarde de las 20h. Allí queríamos haber cogido el autobús 100E que va directo hasta el centro pero por un error nos acabamos montando en el 200E que también va hacia allí aunque no es tan directo y tuvimos que tomar otro bus intermedio.
Nos bajamos en la plaza Kalvin Ter desde donde fuimos andando hasta el Budapest Guest Rooms, nuestro alojamiento para estos días. Un lugar perfecto para nuestra estancia ya que está situado muy cerca del centro pero en una manzana de calles muy tranquila.
Tras hacer el check in y pactar hacer los desayunos allí mismo por 5€ cada día, nos repartimos las habitaciones y dejamos los bártulos para salir a cenar ya que ya era bastante tarde.

Cruzamos la calle Rakoczy que era la que nos separaba del barrio judío el cual hoy coincide con la zona de marcha de Budapest. Allí entramos a cenar al karavan, un local al aire libre lleno de food trucks. Elegimos uno de comida mexicana  que acompañamos con las correspondientes cervezas.

Priemra noche en Budapest

Martes, día 18
Hoy andamos muchísimo, prácticamente todo el día. Salimos del hotel con dirección a la Gran Sinagoga de Budapest, la segunda más gran del mundo después de la de New York. La pena fue que la encontramos cerrada por mantenimiento, aún así nos dimos un buen paseo por las callejuelas del barrio judío, una zona en la que los edificios a pesar de su decadencia me gustaron bastante.

 Edificios del barrio judío (I)

  Edificios del barrio judío (II)

Desde la sinagoga nos dirigimos hacia la calle Vaci Utca para ir directos hasta el Mercado Central que es donde acaba esta calle. Allí nos encontramos con el típico edificio modernista de hierro dedicado en la planta baja para la venta productos locales y el segundo para venta de souvernirs par turistas.

 Mercado Central

Desde allí cruzamos el Danubio a través del Puente de la Libertad. A partir de aquí ya invertimos el resto del día en ver Buda.
Al cruzar el puente de la libertad nos topamos con el balneario Gellert, junto con el Széchenyi (donde nosotros teníamos una reserva) el más famoso de la ciudad. A pesar de no tener entrada entramos a echarles una ojeada por dentro. Justo en frente de Gellert hay una iglesia rupestre católica excavada en la roca a modo de cueva. Pagamos la entrada con audioguía para verla por dentro; la verdad es que la iglesia no tiene gran cosa pero el enclave es bastante curioso.

Balneario Gellert

Iglesia rupestre de Gellert

De allí mismo empezamos la subida hacia la colina Gellert por un empinado aunque corto camino que nos llevó hasta la ciudadela y la estatua de la libertad, enclavadas en la misma cima de la colina y desde donde hay unas muy buenas vistas de Budapest desde las alturas.

Puente de la libertad

 Castillo de Buda

Mirando hacia el norte veíamos el castillo y la parte vieja de Buda que era hacia donde nos tocaba dirigirnos. Bajamos la colina por el lado norte y nos metimos en la zona del castillo el cual bordeamos sin entrar en ningún edificio hasta pasarlo y pararnos a comer un menú de comida tradicional en un restaurante típico húngaro. Allí probamos el famoso Gulash, la famosa sopa de ternera estofada.

 Vistas del puente de las cadenas desde el castillo de Buda

Tras la comida entramos previo pago a ver el laberinto de Buda, un laberinto subterráneo en pleno subsuelo de la parte vieja de Buda. Es difícil perderse en él ya que apenas hay desvíos pero estás entretenido recorriéndolo durante un rato.

 Laberinto de Buda

Pasamos de largo el hospital de la roca, otra de las visitas típicas de Buda de la que la gente habla muy bien, y acabamos dando un paseo que nos llevó hasta el extremo de Buda donde está la torre de Santa María Magalena y el edificio de los archivos nacionales de Hungría. De allí regresamos hasta la Iglesia de San Matías, la que probablemente es la iglesia más bonita de la ciudad. Detrás de ella está el bastión de los pescadores, uno de los monumentos más bonitos de la ciudad y que nosotros no lo encontramos plagado de turistas.

Torre de Santa María Magalena

Iglesia de San Matías

 Bastión de los pescadores (I)

 Bastión de los pescadores (II)

Desde aquí emprendimos el camino de regreso a Pest cruzando el puente de las cadenas, el más famoso de todos los que cruzan el Danubio.
Tras andar otro tramo por la Vali Utca (la calle comercial por autonomasia de Budapest) para hacer compra de souvenirs ya acabamos muy cansados y decidimos dedicarnos a pasar el resto de la tarde noche haciendo turismo de pubs en la zona del barrio judío. Me gustó especialmente el Red Ruin Bar, un bareto que nos encontramos por sorpresa completamente ambientado en el tema del comunismo y donde suena rock y heavy.

 Red ruin bar

Luego nos fuimos a un ruin pub llamado Fogashaz, uno de los más famosos de la ciudad. Los ruin pub son bares situados en viejos edificios que se decoran con ambientación decadente que parece de los años 80.

Futbolín para 4 en cada lado en el Fogashaz

Mapa mundi en el Fogashaz

 Acabamos la noche cenando unas hamburguesas cojonudas en una hamburguesería del barrio judío.


Miércoles, día 19
Para hoy teníamos un free tour en español que empezaba en el Parlamento a las 12h así que salimos hacia allí pero dando un rodeo por una ancha avenida exterior que nos llevaría hasta el Decathlon para comprar ropa corta ya que hemos pillado una semana de muchísimo calor. Todos los días excepto el último estuvimos con temperaturas que superaban los 30ºC.

De camino al Decathlon paramos a ver el New York Café, una cafetería muy lujosa situada en los bajos del hotel que lleva su mismo nombre.

 New York Café

Siguiendo la avenida llegamos la zona de la estación de tren Nyugati donde está el Decathlon; allí entramos a ver por dentro un curioso MacDonalds situado en uno de los viejos edificios de la estación.

 Curioso MacDonalds

Con las compras hechas nos fuimos hacia el Parlamento, el edificio que sale en todas las imágenes de Budapest y la verdad es que no es para menos. Se trata de un edificio enorme construido a principios del Siglo XX en estilo neogótico. Se puede entrar a visitarlo por dentro mediante una visita guiada pero nosotros solo lo vimos por fuera.

 Parlamento

Tras hacer tiempo echando unas birras empezamos el free tour, aunque yo no soy partidiario de estos cedí a la voluntad de la mayoría y allí estuvimos atendiendo a las explicaciones del chico hasta las 14,30. El free tour básicamente se limitó a contarnos la historia de la ciudad especialmente haciendo hicapie en la del S.XX durante la etapa de la segunda guerra mundial y la posterior ocupación comunista.
Además de en el propio parlamento hicimos paradas en el parque de la libertad, en la catedral de San Esteban, en la parque de Sisí y finalmente en la Gran Sinagoga.

Tras comer en otro restaurante tradicional junto a la Gran Sinagoga deshicimos el camino del Free Tour para volver a la Catedral y entrar a verla. La entrada es gratuita pero sí se paga por subir a la cúpula. Me gustaron las vistas desde arriba aunque a la catedral no le vi ningún encanto, demasiado mármol.

 Catedral de San Esteban

Después nos dimos un paseo por la orilla del Danubio para ver el Monumento de los Zapatos, un recuerdo a los judíos arrojados al Danubio desde esta zona por los nazis húngaros.

 Monumento de los zapatos

Nuestro siguiente plan era coger un barco de transporte público de los que se mueven por el Danubio, esta es la mejor idea si no se quiere gastar mucho dinero ya que sirven los mismos bonos de transporte que se usan para coger el metro. Perdimos el primero de todos por un incidente con el móvil de David el cual se le cayó a la ribera del Danubio y tuvo que bajar a cogerlo a todo trapo. Aún así tuvimos suerte ya que cogimos otro barco que iba hacia el norte y gracias a ello se nos hizo de noche por lo que pudimos ver los edificios junto al río iluminados.

Parlamento iluminado

 Puentes de las cadenas y castillo de Buda

Este día nos recogimos pronto ya que al día siguiente nos esperaba madrugón para irnos a Viena.

Jueves, día 20
El tren salía de la estación de Keleti a las 7,40 con llegada a Viena a las 10,20h. Una vez allí tomamos el metro para ir la centro dónde se concentra la mayor parte de atractivos turísticos. Empezamos a caminar desde la Opera para tomar la lujosa calle comercial Kartner Strabe hasta la Catedral. Junto a la opera está el Hotel Sacher famoso por la tarta a la que da nombre.

Opera

 Hotel Sacher

Tras la visita por dentro de la catedral nos fuimos a ver la casa donde vivió Mozart, de allí al reloj Anker en el cual vimos el movimiento de figuras que se produce a las horas en punto. De allí tomamos dirección al Palacio Hofburg, el palacio de invierno de los Habsburgo. Lo atravesamos y tras dejar a un lado la biblioteca nacional llegamos al museum quarter donde volvimos a cambiar de dirección para entrar al Volksgarten, uno de los parques más famosos de la ciudad. Muy cerquita está el Ayuntamiento, muy parecido al de Bruselas y uno de los grandes edificios visitables de Viena, pero que estaba parcialmente tapado por una carpa de un circo. Dimos la visita al centro de Viena por acabada en el Café Central, el más famoso de la ciudad, no entramos adentro ya que había fila de turistas.

Catedral

Ayuntamiento

 Café Central

Lo que nos quedaba por visitar de Viena era el Prater, el parque de atracciones más antiguo de Europa y también las Hundertwasserhaus, unas casas de colores muy curiosas.
Usando el metro nos fuimos hasta el Prater donde nos comimos unas pizzas y dimos una vuelta por sus chiringuitos. Desde aquí nos dimos otro paseo hasta las Hundertwasserhaus donde encontramos bastantes turistas.

Entrada al Prater

 Hundertwasserhaus

Sin mucho más que hacer en una ciudad que me gustó muy poquito regresamos hacia la estación de tren haciendo un par de paradas en cervecerías.

Viernes, día 21
Hoy tocaba recorrer Budapest en bicicleta. Alquilamos cinco bicicletas de paseo en un garito junto a la opera y desde allí hicimos un recorrido de unos 15-20Km que nos llevaría hasta la isla de Santa Margarita a través del puente homónimo y luego por toda la ribera de Buda junto al Danubio hasta llegar al punto donde está el A38, un viejo carguero ucraniano usado ahora como sala de conciertos y de fiesta. Desde allí volvimos a cruzar el Danubio y de vuelta a la opera por medio de la ciudad intentando buscar carriles bici.

El paseo en bici nos permitió recorrer al completo la isla de Santa Margarita situada en medio del Danubio. Allí conocimos algunos de sus puntos turísticos como son el monumento conmemorativo de la unificación de la ciudad, la torre del agua o el jardín japonés. Ninguno de estos son muy destacados individualmente pero el conjunto del parque sí que merece la pena.

Con las bicis en el parque de Santa Margarita


Tras el paseo en bici regresamos al hotel a coger a comer cerquita de él y a coger las mochilas para ir por la tarde al Balneario Széchenyi. La entrada nos costó 18€ y con ella uno tiene acceso a todos los servicios básicos del balneario durante todo el día. Hay otros servicios extras como masajes que se pagan aparte.
El balneario nos gustó bastante; primero recorrimos todas las zonas de interior donde hay multitud de piscinas termales, saunas y algún jacuzzi y a última hora ya de noche nos salimos a la zona exterior donde hay otras piscinas termales.

 Balneario Széchenyi

Era nuestra última noche en Budapest y no nos podíamos ir sin entrar al Szimpla Kert, el ruin pub más famoso de Budapest. Es un bar gigante con dos pisos en los que se reparten multitud de bares y estancias dentro de él mismo. Mucho ambiente y mucha cerveza pero la comida bastante floja.

Entrada al Szimpla Kert

Sábado, día 22
Hoy era el último día del viaje y aunque salió bastante nublado aún teníamos la mañana para aprovechar a hacer alguna visita. Descartamos ir al Memento Park por su lejanía así que lo que hicimos fue ir a ver el Parque Varosliget ya que no lo pudimos ver el día anterior cuando fuimos al balneario. Aquí visitamos el Castillo de Vajdahunyad, de inspiración transilvana, y la Plaza de los Héroes donde está la estatua de las siete tribus magiares fundadoras de la ciudad.


 Castillo de Vajdahunyad


 Plaza de los héroes

Desde el parque sale la avenida Andrassy, la más monumental de la ciudad, la cual baja hasta el centro de la ciudad. En este tramo nos empezó a llover bastante así solo la recorrimos hasta donde está la Casa del Terror dedicada al Comunismo y al Nazismo. Allí cogimos el metro para ir hasta la Gran Sinagoga pero hoy era Sabbath y volvía a estar cerrada, finalmente me tuve que resignar a no poder entrar a verla. Sí que le dimos una vuelta por fuera para ver la parte trasera donde está el árbol de la vida.

Casa del terror

 Gran Sinagoga

Como todavía teníamos tiempo de sobra nos acercamos a ver la opera pero nos la encontramos tapada completamente por reformas. El resto del tiempo sobrante hasta ir al aeropuerto lo gastamos en un bar y en el KFC.

A las 17,35h salió nuestro vuelo con Wizz hacia Barcelona, allí recoger el coche y del tirón para Logroño.

viernes, agosto 31, 2018

Klein Matterhorn, el teleférico más alto de Europa

En el última viaje que hice a Suiza conseguí alcanzar la cota de más altitud en la que he estado: los 3.883 metros del Klein Matterhorn, el hermano pequeño del Matterhorn o más conocido como Cervino.

Comentar que no tuve que hacer mucho esfuerzo para ello ya que el teleférico te sube hasta casi esa cota y ya solo queda subir un ascensor y unas escaleras para alcanzar el pico dónde hay instalado un estupendo mirador de la altas cumbres de alrededor.

Este teleférico sale desde Zermatt (1.608m) y pasando por las estaciones intermedias de Furi, Aroleid, Scharzsee, Furgg y Trockener Steg llega hasta el Klein Matterhorn, el punto más alto de Europa donde se puede llegar mediante el uso de teleféricos.

Nosotros al subir hicimos breves paradas en las estaciones de Scharzsee y Trockener Steg más que nada para ir aclimatándonos un poco a la altura ya que a casi 4000 metros no es infrecuente encontrarse con gente sufriendo mal de altura. Nosotros no tuvimos ningún problema.

Mientras subíamos encontramos un montón de gente que subía con tablas de snowboard y esquís ya que en la cima hay pistas de esquí que permanecen abiertas ininterrumpidamente todo el año en perfectas condiciones. No es vano el lugar al que vamos se le conoce como "Glacier Paradise".

Al llegar a la última estación entras en un túnel que te saca a la cara sur de la montaña. Antes de salir hacia allí subimos al mirador que he comentado antes con estupendas vistas del Cervino, el Mont Blanc, el Monte Rosa o el Breithorn, un pico de más de 4000 metros y fácilmente accesible mediante un paseo, eso sí, siempre que se vaya con el material adecuado.

Cervino

Breithorn

Nosotros hicimos un breve trekking por la nieve pero sin subir al Breithorn ya que como he dicho para hacerlo es necesario llevar camprones, piolets e ir encordado para ascender la última pala. Algunas personas que nos cruzamos nos tildaba de temerarios ya que la zona parece ser que es peligrosa debido a posibles grietas en la nieve. De todas formas la zona por donde andamos nosotros no tenía ningún peligro ya que era por zona de nieve compacta, muy pisada.

 Punto hasta el que llegamos andando

Edith también aprovechó aquí para hacer un poco de snowtubbing, es decir, tirarse mediante unos donuts gigantes por una pequeña rampa de nieve.

Lueog bajamo a visitar el palacio de hielo, el cual es gratuito. En él se accede a una cueva de hielo donde hay estatuas esculpidas de hielo con todo detalle.

Palacio de hielo en el Glacier Paradise (I)

Palacio de hielo en el Glacier Paradise (II)

Lo último que hicimos antes de bajar para abajo fue entrar al cinema lounge donde en unos cómodísimos asientos se pueden ver hasta seis diferentes documentales sobre la región.

Al descender paramos otra vez en Trockener Steg para comer y echar alguna foto del Cervino.

 Zermatt visto desde Trockener Steg

También paramos en Scharzsee para hacer una pequeña caminata alrededor del lago que da nombre a la estación. Junto al lago hay una bonita capilla que también visitamos.

El Cervino visto desde Scharzsee

Lago de Scharzsee

El teleférico es muy caro, a nosotros nos costó 110 Francos por barba, pero sin duda es una experiencia que merece la pena.

jueves, agosto 30, 2018

La esquiva Edelweiss

La flor "leontopodium alpinum" más conocida como Edelweiss es la flor emblemática de las altas montañas de Europa.
 Algunos soldados nazis la llevaron en la solapa por representar la pureza blanca y también por ser una flor que se relaciona con el valor al encontrarse siempre en elevadas altitudes.
Es una flor muy cotizada que en España solo se encuentra en Sierra Nevada y sobretodo en los Pirineos, lugar donde yo la he buscado en mis frecuentes rutas por la zona pero nunca la he encontrado.

Así ha sido hasta que en mi reciente viaje a Suiza la encontré en el lugar menos esperado, en la tumba de un alpinista enterrado dentro del cementerio de Zermatt. Todo el reciento está dedicado a alpinistas que encontraron la muerte en esta región famosa por el pico Cervino o Matterhorn.

 Edelweiss

Lápidas en el cementerio de alpinistas de Zermatt

miércoles, agosto 29, 2018

Suiza, el corazón de los Alpes

Ya estamos de vuelta de otro de mis viajes soñados desde hace tiempo: han sido 15 días viajando con la furgoneta por Suiza, el país más montañoso de Europa y que se ha convertido automáticamente en mi país favorito de todos los que he visitado después de Islandia.

A lo largo de estas dos semanas largas hemos visitado los cantones de Vaud, Valais, Uri, Berna, Obwalden, Lucerna, Schaffhausen, Turgovia, Soleura y Friburgo mezclando montañas pero también visitas a preciosos pueblos y ciudades como Ginebra, Lucerna y Berna. Aún así nos han quedado muchas cosas por ver así que habrá que volver en un tiempo.

Suiza es un país pequeño con mucha influencia de sus países vecinos y por ello cuenta con cuatro idiomas oficiales: francés (zona occidental ), italiano (cantón de Tesino en el sur), romanche (dialecto propio solo hablado en algunos núcleos del cantón de Grisones) y alemán (centro, norte y este)

Como ya sabéis comentar también que Suiza es un país tremendamente caro, uno con los mayores niveles de vida del mundo pero gracias a la furgoneta hemos conseguido abaratarlo bastante, haciendo todos los desplazamientos con ella, pernoctando en el vehículo y haciendo la mayor parte de comidas tirando de supermercados.
En cuanto a los supermercados los más frecuentes son las cadenas nacionales Coop y Migros, presentes en casi todos los pueblos y ciudades. Los hay más baratos (Lidl, Aldi...) pero la calidad de los productos en estos primeros es indudable.
Apenas hemos probado la gastronomía local ya que casi no pisamos restaurantes tradicionales pero comentar que casi todo gira alrededor del queso (Emmental y Gruyere son los más famosos). Platos como la Fondue, la Raclette o el Rosti son los más conocidos.

Otro tema que da para hablar es el del aparcamiento, en Suiza apenas hay zonas gratuitas para aparcar, la mayor parte tienen parquímetros en los que calculas el tiempo que vas a estar (zonas blancas). También hay zonas azules en las que de noche no se paga y durante el día puedes estar un rato gratis pero en las que tienes que marcar la hora a la que has llegado en un disco específico que nosotros no llegamos a conseguir.
Eso sí, nosotros en todos los días que estuvimos no llegamos a ver a nadie controlando el tema del aparcamiento, pero tampoco nos la quisimos jugar a no pagarlo.
Para pernoctar fuera de campings nos encontramos con muchos problemas debido a que muchos sitios, especialmente si están cerca de lugares turísticos, estaban prohibidos con señales específicas. No nos lo pusieron fácil pero al final acabamos encontrando relativamente buenos lugares.

Comentar también que el tiempo nos ha sonreído bastante, todas las mañanas salieron soleadas y solo algunas tardes tuvimos lluvia, principalmente tormentas pasajeras.

En cuanto a los Alpes comentar que es una macizo montañoso del que me he enamorado absolutamente, es como los Pirineos pero a lo grande; unas montañas increíbles salpicadas de lagos, glaciares y preciosas casitas de madera.
Me sorprendió la enorme infraestructura de telesillas, funiculares y trenes cremalleras que hay por todos el país, gracias a los cuales te plantas en 2.000 o 3.000 metros en cuestión de unos minutos y gracias a los que las excursiones de senderismo se facilitan enormemente.
En esta parte del viaje es donde más pasta hemos dejado ya que toda esta infraestructura de transporte es carísima.

Martes, día 14
Ya centrándonos estrictamente en el viaje comentar que como iba a ser un viaje muy largo (1.031Km para llegar hasta Ginebra atravesando Francia de oeste a este vía Burdeox y Lyon) decidimos salir el martes por la tarde para quitarnos algún kilómetro de la paliza que nos esperaba el miércoles. Gracias a ello pasamos la frontera por Irún y llegamos a dormir a un área de servicio ya cercana a Burdeox.

Miércoles, día 15
Invertimos la totalidad del día en llegar las proximidades de Ginebra, la puerta de entrada a Suiza por el oeste.

Además, nos dio tiempo a hacer una parada turística en Auvernia, una de las regiones más desconocidas de Francia la cual es famosa por los antiguos volcanes situados en las cercanía de Clermont Ferrand, la capital de la región.

Primero paramos en Orcival, típico pueblecito francés con encanto en el que su mayor atractivo es la famosa Basílica de Nuestra Señora de Orcival; una auténtica preciosidad del arte románico auvernés.

Basílica de Nuestra Señora de Orcival (I)

Basílica de Nuestra Señora de Orcival (II)

Luego nos fuimos a conocer la zona de volcanes, evitamos el famoso Puy de Dome por la gran cantidad de gente que temíamos que habría ya que una de las formas de subir es gracias a un tren cremallera. Preferimos conocer el Puy de Pariou, otro volcán vecino con el cráter mejor definido y desde el que también se ve el Puy de Dome. Para ello dejamos la furgoneta en el Col des Goules, lugar desde donde se suele partir para hacer la ruta hasta el volcán. A 3 Km de aquí está Vulcania, el museo y parque temático sobre los volcanes.
Nosotros hicimos una ruta de unos 8 km y 300 metros de desnivel ascendiendo al volcán por la cara norte y bajando por la sur.

Crater del Puy de Pariou

 Vistas desde el Puy de Pariou hacia el Puy de Dome

Al irnos hicimos una breve parada para ver desde un mirador una panorámica de la ciudad de Clemont Ferrand.

Clemont Ferrand

Jueves, día 16
El día anterior nos quedamos muy cerquita de Ginebra así que esta mañana recorrimos lo poco que nos quedaba aprovechando además para llenar el depósito de diesel en Francia (luego me di cuenta de que estaba igual o más cara en Francia que en Suiza) y comprando la Vignette, la pegatina que te da derecho a entrar en las autopistas suizas durante un año completo, me salió por 37€.

Ginebra, situada en uno de extremos del lago Leman, es la capital de la zona francófona de Suiza y la segunda ciudad más grande del país después de Zurich. Es famosa por tener la sedes de la ONU en Europa, de ACNUR, de la OMS y de la Cruz Roja.

Una vez en la ciudad, ya que vimos que era imposible aparcar gratis, decidimos dejar el vehículo en un parking con barrera. Cerquita de allí teníamos el barrio de les Grottes, el antiguo barrio hippie de Ginebra, allí queríamos visitar unas curiosas casas de colores llamativos con estilos influenciados por el modernismo de Gaudí.

Barrio de les Grottes (I)

 Barrio de les Grottes (II)

Tras la visita nos fuimos hacia el centro de la ciudad situada al otro lado del río Rodano. Cruzamos por uno de los puentes donde aprovechamos para entrar al edificio Cité du Temps donde hay una exposición gratuita de relojes Swatch. Además de obras de arte tienen unas vitrinas con todos los modelos de la pionera marca de relojes ordenados cronológicamente por años.

 Cité du Temps

Después seguimos por la orilla del río y el lago pasando por los jardines ingleses donde hay una noria, el reloj de las flores, el monumento nacional de las dos mujeres y ya dentro del lago Leman, el Jet d'Eau, un chorro de agua de 140 metros propulsado por dos bombas de 500KW. No pillaba lejos así que nos acercamos por la pasarela hasta su misma base.

 Jet d'Eau

Después nos metimos en el corazón de la parte histórica pasando junto a una iglesia Ortodoxa, por la catedral de San Pedro, la minúscula plaza de Place du Borg-de-Four, la zona del Ayuntamiento y acabar llegando al parque de los bastiones donde el principal atractivo es el muro de los reformadores, dedicado a personajes como Knox o Calvino; en este parque también son famosos los tableros de ajedrez al aire libre.
En la parte superior del parque encontramos una rareza como es el banco más largo del mundo, 120 metros de banco ininterrumpidos.

Muro de los reformadores

 Rue del Hotel de Ville

Después de comer al aire libre unos cuantos platos precocinados que compramos en un Coop City del centro volvimos a cruzar el Rodano para darnos una pateada buena hasta la zona del Parque Ariana donde está la sede de la ONU y la Cruz Roja. No entramos dentro pero sí pudimos ver la curiosa estatua de la silla con una pata rota, monumento que va en contra de las minas antipersona y las bombas de racimo.

Broken Chair

Sede de la ONU en Europa

Tras la visita a Ginebra rodeamos el enorme Lago Leman por la orilla norte pasando por Lausana para llegar al otro extremo donde está el Castillo de Chillon, el castillo más famoso del país. No nos extrañó que fuera así que que es una auténtica maravilla, de los mejores que he visitado. Un auténtico placer deambular por todas sus estancias y recovecos.

Castillo de Chillon (I)

 Castillo de Chillon (II)

Pasamos de largo Montreux, aunque desde la ventanilla del coche me pareció que merecía la pena dedicarle una vista. Sí nos acercarnos a Vevey, otro pueblo situado a orillas del lago Leman famoso por tener la sede Nestlé, la multinacional Suiza de alimentación. Nosotros nos acercamos hasta la orilla del lago donde está el Alimentarium, el museo de Nestlé, justo aquí está la estatua de Charles Chaplin quien pasó aquí sus últimos 25 años de vida. Junto a ella hay otra estatua mucho más curiosa, la de un tenedor situado dentro de las aguas del lago Leman lo cual da juego para fotografías muy curiosas.

Tenedor en Vevey

Esa noche buscamos un furgoperfecto en la orilla del lago Leman pero estaba complicado, aún así conseguimos encontrar un bucólico lugar en medio de inmensos campos verdes de una zona rural próxima.

Viernes, día 17
El viernes abandonamos el cantón de Vaud para entrar en el de Valais, el que comprende la zona suroccidental de Suiza con altivas montañas que hacen frontera con Italia y en el que el gran protagonista es el valle del Ródano, un bonito valle glaciar en forma de U con viñedos en la cara norte. Aquí empezamos a vislumbrar hacia el sur enormes picos de 4.000 metros con muchísima nieve en sus cúpulas.

Lo primero que hicimos fue desviarnos hacia el sur a la altura de Sion para entrar en el val de Heremence y ver dos curiosos lugares. Primero las pirámides de Euseigne, unas curiosas formaciones de chimeneas de hadas formadas por la erosión de la roca y que están a propio pie de carretera.

 Pirámides de Euseigne

Luego nos fuimos hasta la presa de Grande Dixence, la quinta presa más alta del mundo (285 metros de altura) y la más alta de las de tipo "gravedad". Aparcamos en la base y nada más bajarnos del coche nos impresionó su gigantesco muro de contención.

Muro de la presa de Grande Dixence

Desde allí cogimos un teleférico que no subió a la parte alta de la presa desde donde dimos un corto paseo bordeando el Embalse Dix. Hicimos unos 4Km de agradable paseo pasando por un montón de túneles. Nos hubiera gustado andar más porque la ruta seguía y la verdad es que el sitio lo merece, pero esta ruta no la teníamos prevista en el itinerario y debíamos continuar el viaje.

 Bordeando el lago Dix

Regresamos al valle del Ródano para parar en Sion a comer. Allí vimos su calle principal y también subimos a la basílica fortificada de Valere desde donde hay vistas del castillo de Tourbillon, el otro hito turístico de Sion. Muy bonita también la vista de Sion extendiéndose a lo largo del valle.

 Sion

Por la tarde fuimos a otro de los valles que bajan hacia el sur desde el del Ródano. Paramos en Saas Balen cuando llovía bastante pero aún así visitamos la curiosa iglesia circular del pueblo con su coqueto cementerio y también el salto de agua que se ve en la parte alta del pueblo.


Iglesia circular de Saas Balen

Cascada de Saas Balen

Siguiendo hasta el fondo del valle llegamos a Saas Fee, un bonito pueblo de montaña situado a 1.798m de altura y que es conocido como la perla de los Alpes. En la parte superior del pueblo se ven glaciares muy cercanos. Nosotros recorrimos el pueblo pasando por su iglesia triangular. Es un pueblo grande que cuesta recorrer y con mucha oferta hotelera y de restauración.

 Saas Fee

A última hora nos dirigimos hacia el valle de Zermatt con inteción de dormir lo más cerca posible ya que al día siguiente queríamos subir pronto en alguno de sus teleféricos. Encontramos sitio en el parking de zona azul en las afueras de Sankt Niklaus.

Sábado, día 18
Zermatt es uno de los lugares más visitados de Suiza sobretodo por el Matterhorn, la famosa montaña picuda. En la cara sur del Cervino, como se conoce en italiano a este famoso pico está Cervinia, ya dentro de Italia.

En Zermatt teníamos tres posibilidades de teleféricos: el Sunnega para hacer la ruta de los cinco lagos, el Gornegrat que en realidad es un tren cremallera el cual sube hasta 3.089m y el Glacier Paradise, que es por el que finalmente nos decantamos. Creo que lo elegimos por ser el que más alto subía, 3.883 metros lo que lo convierte en el punto más alto de Europa al que se llega en teleférico o funicular. Aquí describo con más detalle esta fantástica excursión.

Cuando regresamos a Zermatt nos acercamos hasta Gornerslutch, unas gargantas con pasarela de madera que están muy cerquita del pueblo. Luego estuvimos visitando un poco el turístico pueblo formado básicamente por una extensa calle con grandes casas de madera a los lados. Nos entretuvimos en el centro donde está la Iglesia junto al cementerio de alpinistas muertos en la zona;  allí también hay un museo dedicado al Matterhorn, al cual nosotros no entramos. También aprovechamos para echar una cervecita y comprar una camiseta de recuerdo.

 Gornerslutch

 Calle principal de Zermatt

Hoy tocaba dormir en camping y para ello elegimos el de Brig, un tranquilo camping en pleno valle del Ródano.
Mientras buscábamos el camping nos topamos por sorpresa con el Stockalperpalast, un famoso palacio barroco y principal hito turístico de Brig.


Stockalperpalast
Domingo, día 19
Hoy tocaba visitar otra de las joyas de Suiza: el Glaciar Aletsch. Enclavado dentro del espacio Jungfrau-Aletsch-Bietschorn el cual está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el glaciar más largo de la Europa continental (23Km).
Mucha gente lo ve desde el lado norte, en la zona de Jungfrau, que es donde nace pero nosotros preferimos verlo desde el lado sur, que es de donde mejor se aprecia su característica curva.

Para verlo nos desplazamos hasta Fiesch donde cogimos el teleférico que nos sube hasta Fiescheralp y donde empezamos el trekking. El teleférico sigue subiendo hasta la cima de Eggishorn, un monte desde donde también se ve muy bien el glaciar.

La ruta que nosotros hicimos (13Km y 600 metros de desnivel) nos llevó a rodear el pico Eggishorn para acercarnos mientras íbamos por la ladera norte de la montaña al glaciar Aletsch el cual ofrece desde aquí una vista impresionante. El regreso lo acortamos gracias a un largo túnel en las inmediaciones del refugio Gletcherstube que nos pasó otra vez al lado sur para regresar de nuevo a Fiescheralp.

Cogiendo altura desde Fiescheralp

Glaciar Aletsch

 refugio Gletcherstube

Al poco de salir de Fiesch hay un pequeño parking de pago en el que se puede dejar el coche para bajar a un puente colgante sobre el Rodano. Yo me quedé esperando a que Edith lo cruzara porque aquello se movía demasiado para mi.

 Puente tibetano

Seguimos la carretera para acabar entrando en la zona conocida como carretera de los tres puertos: el Grimselpass, el Furkapass y el Sustenpass. Esta es una zona magnífica para recorrer en vehículo, sobretodo en motocicleta, multitud de cerradas curvas en forma herradura y todo ello rodeado de un inmenso paisaje de montañas tapizadas en un color verde precioso, dan ganas de pararse a echar fotos en todos los apeaderos que ves.
Ya era tarde cuando llegamos así que solo nos dio tiempo a subir al primero de los puertos, el Grimselpass donde apenas paramos porque la niebla estaba metida justo arriba y no se veía nada de nada.

 Grimselpass

Luego volvimos a bajarlo para acabar pernoctando en un bucólico lugar con saber añejo: una agrupación de edificios llamada Gletsch situada justo en el fondo de valle entre los puertos de Grimsel y Furka. Aparcamos en el parking de un viejo hotel llamado glacier du rhone donde nos pilló una gran tormenta vespertina pero que amaino según fue entrando la noche. Además del hotel por allí solo vimos una iglesia cerrada y un vetusta estación de tren.

Gletsch
Lunes, día 20
Al día siguiente tocaba seguir con la carretera de los tres puertos. Subimos el Furkapass y un poco antes de llegar la puerto más alto paramos en una de las curvas donde hay un viejo hotel. Aquí es donde se inicia un pequeño camino que te lleva a pocos metros del glaciar del Rodano, el punto donde nace este famoso río. Para entrar a él hay que comprar entrada pero ella te da derecho a acceder a la cueva de hielo artificial que hay dentro del glaciar. Preciosa, nos gustó más que la del Glacier Paradise de Zermatt porque nos pareció más auténtica, más salvaje, la otra es más como un museo.

Cueva de hielo en el glaciar del Ródano

Glaciar del Ródano cubierto de de mantas para evitar el deshielo

Hotel junto al parking

 Vistas desde Furkapass hacia la cabecera del rio Rodano

Seguimos carretera y tras hacer unas cuantas paradas para echar fotos entramos en el Sustenpass donde hicimos la clásica parada al bajar el puerto para ver la zona del lago Steinsee. Este lago está formado por el deshielo del glaciar Stein. Hasta cerca de él llega una pista por la que hay que pagar para circular por ella; nosotros lo que hicimos fue dejar el coche fuera y recorrer la pista andando aunque casi todo el rato fuimos por caminos paralelos muy bonitos. Una zona magnífica para hacer senderismo. Nosotros andamos unos 7Km con unos 220 metros de desnivel.

Vistas desde lo alto del Sustenpass

 Andando por la zona del lago Steinsee

Finalmente llegamos a la zona de Interkitchen donde abandonamos la carretera de los puertos para entrar en la zona de Meiringen. Este pueblo es famoso porque en las cascadas de Reichenbach es donde se ambientó la muerte de Sherlock Holmes y su antagonista Moriarti. Alrededor de Meiringen hay unos cuantos lugares para visitar aunque precisamente estas cascadas no las vimos.

Donde sí que paramos fue en las gargantas del rio Aare o Aareschlutch. Este lugar se ve (previo pago) caminando por una pasarela metálica paralela al río y de 2 Km de longitud solo ida, luego se vuelve por el mismo camino. Es un trayecto muy bonito.

 Aareschlutch

Luego hicimos una breve parada en el propio pueblo de Meiringen para hacer compra y ver la plaza central donde está la estatua y el museo de Sherlock Holmes.


Yo y Sherlock Holmes

Para dormir nos subimos a la zona de Rosenlaui, una estrecha y empinada carretera donde hay que conducir con mucha precaución sube hasta este lugar el cual es famoso por otras gargantas. Cuando llegamos nosotros ya estaban cerradas así que buscamos un solitario lugar para pernoctar al lado del río, a cenar, y a dormir.

Martes, día 21
Entramos a primera hora a ver la cascada y las gargantas de Rosenlaui, comparándolas con sus vecinas de Aareschlutch decir que las de Ronsenlaui son más pequeñas pero el agua baja con más fuerza. Otra ventaja es que hay menos gente visitándolas ya que son bastante menos famosas.

Cascada en la entrada a las cascadas de Rosenlaui

Paraje antes de llegar a Ronselaui

De aquí ya nos fuimos a la zona de Interlaken, dentro del cantón de Berna, esta es una de las zonas más (o la más) visitadas de Suiza. Los archiconocidos valles de Lauterbrunnen y Grindelwald atraen a miles de visitantes y montañeros.

Nosotros este día nos fuimos al segundo de ellos, tras aparcar en al correspondiente zona azul de pago cogimos el teleférico de First y nos subimos para hacer una ruta de senderismo hasta el lago Bachalpsee, una de las más populares del valle. Es un auténtico placer hacer este camino que va haciendo sube y bajas mientras te deleitas con las montañas de 4.000 metros que hay en los alrededores. Así hasta llegar al lago Bachalpsee, el cual me pareció el lago más bonito que he visto en mi vida, un lugar para tumbarse y quedarse horas contemplando la belleza del lugar. Me hubiera gustado seguir la ruta hasta el pico Faulhorn pero no teníamos tiempo para luego volver en el teleférico. En total nos salieron 7,3Km y 200 metros de desnivel.

Camino desde First hacia Bachalpsee

Lago Bachalpsee

En las cercanías de la estación de First hay un camino que mediante una pasarela rodea un risco para acabar en una plataforma-mirador, es muy bonito e impactante pero a mi me dio bastante vértigo y no lo hice entero.

Solo apto para gente sin vértigo

 Pasarela vista desde lejos

Otro aliciente en First es la enorme tirolina que baja directa hasta la estación intermedia de Schreckfeld. Yo me quedé esperando y grabando a Edith mientras ella se lanzaba. Lo que sí que hicimos juntos fue coger unos karts para bajarnos desde Schreckfeld hasta la otra estación intermedia de Bort. Son unos vehículos en los que bajas por una pista de tierra y en los que puedes controlar la velocidad frenando o simplemente dejando de frenar. Desde Bort ya bajamos en el teleférico hasta Grindelwald donde dimos un breve paseo por la típica calle principal del pueblo. La verdad es que resultó un día muy divertido tanto para Edith como para mi.


Vista del Eiger desde Grindelwald

Para pernoctar vimos que tanto el valle de Lauterbrunnen como el de Grindelwald estaban muy complicados así que no salimos hacia la zona de Interlaken donde encontramos un buen lugar en el parking que hay para visitar las cascadas de Giessbachfalle, en la orilla sur del lago de Brienz.
Antes de que se hiciera de noche y medio lloviendo aprovechamos para hacer una corta ruta que nos llevó a ver estas cascadas y el lujoso hotel que hay en la parte inferior. Lo mejor de estas cascadas es que se puede pasar por detrás de una de ellas.

Giessbachfalle (I)

Giessbachfalle (II)

Miercoles, día 22
Hoy tocaba visitar el valle de Lauterbrunnen, el típico valle encajonado entre dos enormes paredes que sale en tantas fotos sobre Suiza. También se le conoce como el valle de las 72 cascadas por los frecuentes chorros de agua que caen desde las paredes en época de lluvias o deshielo; nosotros solo llegamos a ver 3 o 4, una de ellas la Staubbachfall, la más famosa de todas aunque no es la más alta, esta es la Murrenbachfall, la cual también vimos.

Lo primero que hicimos al entrar en el valle fue hacer el checkin en el camping Jungfrau, el más famoso del valle. Así dejamos allí el coche todo el día y nos pudimos ir tranquilos a recorrer andando el valle.

Primero recorrimos el fondo del valle desde el camping hasta el pueblo donde el valle se cierra, Stechelberg. A medio camino paramos en Trummelbach para ver las cascadas. Estas son muy curiosas ya que están dentro de la montaña que es por donde desagua el glaciar de Eiger-Monch-Jungfrau. Nosotros subimos andando para ver cada uno de los saltos de agua y luego bajamos en un ascensor que hay en medio de la montaña.

Valle de Lauterbrunnen

Trummelbach

En las proximidades de Stechelberg cogimos el teleférico que sube hasta Murren, un pueblo de montaña situado encima de uno de los paredones de Lauterbrunnen.
El teleférico sigue hasta Schilthorn, un pico de casi 3.000 metros donde hay un mirador de 360º pero nosotros nos bajamos en Murren para dar una vuelta por el pueblo y luego hacer otra ruta hasta Grutchsalp, donde cogimos otro teleférico para bajar directos al pueblo de Lauterbrunnen.
La gente suele hacer esta ruta iendo paralelos a la línea de ferrocarril pero a nosotros nos pareció aburrido así que nos metimos campo a través e improvisamos un recorrido muy curioso para acabar enlazando con el Mountain View Trail que une Murren con Grutchsalp; creo que esto que hicimos fue un gran acierto.

 Refugio camino a Grutchsalp

Vistas desde Murren

La tarde la pasamos descansando en el camping aunque una enorme tormenta nos sorprendió a media tarde y tuvimos que ponernos a cubierto bastante rato. Me gustó mucho la vista iluminada por la noche de la cascada Staubbachfall la cual está justo al lado del camping.

 Staubbachfall

Jueves, día 23
Hoy tocaba más montaña, así que nos desplazamos de nuevo a Grindelwald pero esta vez para coger el teleférico de Mannlichen. Una vez allí recorrimos el breve aunque empinado trayecto hasta el mirador que hay en el lado norte.

 Vistas hacia Lauterbunnen desde Mannlichen

Desde Mannlichen hicimos la llamada Panorama Trail, una ruta famosa porque dicen que tiene las mejores vistas sobre el macizo de Eiger-Monch-Jungfrau. Son solo 5 Km en suave bajada así que apenas te sientes cansado cuando llegas a la estación de tren Kleine Scheidegg. Aquí coincidimos con mucha gente porque justo pasa el Jongfraujoch, el famosísimo y carísimo tren que atraviesa el Eiger para acabar a más de 3.500 metros de altura. Nosotros lo desechamos por caro y porque ya habíamos estado más altos en el Glacier Paradise de Zermatt.

 Panorama Trail

Como todavía teníamos fuerzas y tras tomar unas patatas fritas con coca cola en una terrazita de Kleine Scheidegg bajamos andando hasta la siguiente parada del tren, la de Alpiglen. Otros 6 Km en constante bajada. Aquí la ruta más famosa es el Eiger Trail el cual se hace paralelo a como nosotros lo hicimos pero más pegados a la famosa cara norte del Eiger. Eiger significa "Ogro" en alemán, nombre sobradamente justificado por la dificultad que tiene la escalada por la cara norte de esta imponente montaña y por la gran cantidad de muertos que se ha cobrado en el intento.
Desde Apiglen tomamos el tren para regresar a Grindelwald.

 Cara norte del Eiger

Ya por la tarde nos fuimos hacia el lago de Thunersee,el que está a la izquierda de Interlaken. Aquí primero paramos a ver Thun. Se trata de un pueblo grande donde vimos la Obere Hauptgasse, la calle principal con aceras elevadas a los dos lados. También subimos a ver el castillo y la iglesia, al primero no entramos porque había que pagar. En el pueblo también destacan un par de puentes de madera con techo del estilo de los que luego veríamos en Lucerna. Aquí estuvimos un rato entretenidos viendo a gente hacer surf en la zona de los puentes.


Surf en Thun

Obere Hauptgasse

Castillo de Thun

Tras la vista a Thun luego seguimos por la orilla norte del lago para ver por fuera el castillo de Oberhofen. También vimos los jardines que hay alrededor del castillo los cuales son gratis de visitar.

 Castillo de Oberhofen

Para dormir elegimos un pequeño parking a orillas del lago y con baños públicos que encontré gracias al mapa de furgoperfectos.

 Anochece en el Thunersee

Viernes, día 24
Por fin ya tocaba salir de las montañas y cambiar de tercio para empezar a ver pueblos y ciudades. Para ello salimos del lago de Thunersee y entramos en el de Brienzersee, allí paramos en la orilla este para ver la localidad que da nombre al lago: Brienz. Este pueblo es famoso porque dicen que tiene el callejón más bonito de Europa, nosotros lo vimos y la verdad es que nos pareció una calle más, para nada especial.

Aparcamos nada más entrar al pueblo y nos fuimos por el paseo costero lleno de curiosas esculturas hasta el final del pueblo, desde allí volvimos al principio a través de la calle principal.

 Lago Brienzersee

Después nos fuimos hacia Lucerna, una de las villas más turísticas de Suiza. Antes de llegar paramos en el mirador de Schoenbuehel, un famoso mirador de carretera con vistas hacia Lungern y su lago.

 Mirador de Schoenbuehel

Ya en Lucerna intentamos aparcar gratis alejándonos del centro pero era imposible y menos sin tener disco horario, así que finalmente nos metimos en el parking de barrera del casco antiguo.
Cruzamos el rio Reuss a través del Spreurbrucke, uno de los famosos puentes de madera con techo y el cual es famoso por tener imágenes de representación de la Danza de la Muerte.
Ya en el otro lado es donde está la mayor parte de atractivos turísticos. Nosotros cogimos una larga calle comercial y la recorrimos hasta el final para acabar saliendo a ver el Monumento al León en el Lowendenkmal, junto con el puente de la capilla este es uno de los símbolos de la ciudad. Mientras íbamos andando nos iban sorprendiendo los numerosos frescos que decoraban las fachadas de las antiguas casas.

Preciosas casas en Lucerna

 Monumento al León de Lucerna

Luego proseguimos la visita entrando a ver la Hofkirche, la iglesia parroquial de Lucerna y de allí cruzamos el Kapelbrucke, el famosísimo puente de madera cerrado junto a la torre del agua (Wasserturm). Tras fotografiarlo desde 1.000 ángulos diferentes volvimos a cruzar el rio para ir a la Plaza Kornmakt donde está el ayuntamiento (Rathaus) y también pasar por las plazas Weinmarkt y Hirschenplatz.

 Kapelbrucke

De Lucerna nos fuimos en dirección norte para ir a encontrarnos con el rio Rhin, el cual sirve de frontera con Alemania. Queríamos pasar de largo de Zurich ya que aunque es la ciudad con más nivel de vida de Suzia no debe ser muy bonita de visitar.

De camino al Rhin nos topamos con muchísmo tráfico e incluso atascos a la altura de Zurich pero con paciencia finalmente llegamos al cantón de Schaffhausen que es donde están las cataratas del Rhin, famosas por ser las más caudalosas de la Europa continental. Comentar que son muy bajitas, que nadie se espere un alto salto de agua pero sorprende la enorme cantidad de agua que mueven.

Las Rheinfall se pueden visitar desde ambos lados del río, nosotros dejamos la visita desde el lado sur para el día siguiente pero esta tarde sí pasamos al lado norte que es de donde mejores fotos panorámicas se consiguen, como solo queríamos echar la típica foto evitamos el parkign de pago y dejamos la furgo mal aparcada unos minutejos mientras echábamos las fotos a toda prisa.

 Rheinfall desde el lado norte

Luego volvimos a cruzar al lado sur para dormir en el parking gratuito que hay en este lado.

Sábado, día 25
En el lado sur los parking son gratuitos pero la entrada para ver las cascadas no, se pagan 5 CHF para entrar a ver el castillo Laufen que está junto a ellas, y sobretodo por bajar por el sendero Bellvedere el cual se va acercando cada vez más a las cataratas hasta que en los últimos miradores de abajo ya directamente te mojas bastante. El castillo en sí no tiene mucho tema pero merece la pena verlo por dentro ya que entra con la entrada.

Rheinfall desde el lado sur (I)

Rheinfall desde el lado sur (II)

Proseguimos la visita a esta parte norte de Suiza con mucha influencia alemana trasladándonos a Stein am Rhein, un pueblo muy visitado camino al lago Constanza.

Tengo que reconocer que es un pueblo precioso, especialmente el entorno de la plaza del Ayuntamiento que es donde se concentran el mayor número de edificios con frescos. De allí sale la calle Understadt que conecta con la torre Untetor, la torre del reloj y una de las entradas al pueblo viejo. Nosotros también vimos la torre Orbetor, que era la antigua prisión y la abadía de Sant Georgen aunque no entramos a ella. En los alto de una colina está la fortaleza de Hohenklingen pero nos dio demasiada pereza subir...

Stein am Rhein (I)

Stein am Rhein (II) 

 Stein am Rhein (III)

Stein am Rhein fue el punto más alejado en el que estuvimos durante el viaje, de aquí ya tocaba acercarse hacia España. Ahora tocaba ir a Berna, la capital del país, pero de camino teníamos que hacer paradas en un par de pueblos.

El primero de ellos fue Solethurn, dentro del cantón de Soleura. Este pueblo nos gustó visitarlo porque es de estilo diferente a otros de Suiza, es un estilo barroco, como más con influencia italiana.

Catedral de Solethurn

 Torre del reloj astronómico en Solethurn

Burgdorf ya no nos dio tiempo a verlo pero buscamos un sitio para pernoctar en sus afueras, dentro de un tranquilo bosque.

Domingo, día 26
A Burgdorf no el vimos especial interés, lo visitamos casi sin gente a primera hora y enseguida nos fuimos. Solo subimos al castillo para ver las vistas desde arriba y también a la iglesia.
Esta región rural alrededor de Burgdorf es famosa por ser en la que se produce en queso Emmental.

 Vista de Burgdorf desde el castillo

Muy cerquita ya estaba Berna, como era Domingo tuvimos suerte y pudimos aparcar gratis. Lo hicimos al lado del parque Rosengarten, en el lado de de enfrente del rio Aare está la ciudad histórica y desde este parque hay muy buenas vistas de ella. Antes de pasar el puente estuvimos un rato viendo el foso donde actualmente viven tres osos, hay que recordar que el oso es el símbolo de la ciudad y del cantón de Berna.

Vista de Berna desde el Rosengarten

 Foso de los osos

Una vez en la zona histórica de Berna (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco) hicimos el itinerario recomendado en el mapa turístico que cogimos en la oficina de turismo. Vimos la catedral, la Helvetiza Platz donde están los museos, el Palacio federal en la Bundesplatz, la torre del reloj y como no la calle principal aporticada por donde pasan numerosos tranvías y autobuses. En esta misma céntrica calle entramos a ver la casa donde vivió Einstein junto con su familia, no se ve demasiado para lo que se paga pero teníamos tiempo para la visita.

Palacio Federal de Berna

 Torre del reloj junto a una de las numerosas fuentes

Para el día siguiente habíamos reservado el valle de Kanderstal, uno de los valles de la zona de Interlaken que por no saturarnos de tanta montaña lo habías dejado días atrás para más adelante. Así pues cogimos la autopista que baja de Berna y en nada nos plantamos en él.

Nuestra idea era dormir en el camping de Kandersteg, un pueblo donde se cierra el valle. De camino hacia allí paramos para ver el lago Blausee. Habíamos visto críticas muy buenas sobre él pero esta fue una de las pocas decepciones del viaje. Tras pagar los 5 CHF del parking vimos que había que pagar otros 8 más para entrar. Esto ya nos indignó así que dimos una vuelta por los alrededores y nos acabamos colando por un zona de bosque; es imposible ponerle puertas al campo.
Una vez dentro del recinto el lago nos pareció muy normalito y muy pequeño, sí que el color era bastante claro pero nada que no se vea en otros lagos muchos más bonitos y gratuitos. Además el ambiente por allí era muy elitista cosa que acabó por hacer que saliéramos por patas. Comentar que dentro también se puede ver una piscifactoría de truchas (muy normalita también).

 Blausee

Finalmente llegamos al camping de Kanderseg el cual vimos que estaba justo al lado del teleférico que sube al lago Oeschinen, el mismo que teníamos que tomar el día siguiente.

Lunes, día 27
Una vez en la estación superior del teleférico nos fuimos directos al Rodelbhan, un tobogán de montaña donde te tiras sobre una plancha con una barra vertical que te permite controlar la velocidad. Cada viaje solo costaba 4 CHF pero nos tiramos tantas veces que aquí también acabamos dejando una pasta.

Luego ya empezamos la ruta de senderismo del día, hicimos una ruta de 10Km y 400 metros de desnivel que nos llevó hasta el refugio de Oberbargli por un precioso camino a media ladera de la montaña para luego regresar bajando a bordear el preciocísimo lago Oeschinensee. Esta fue una de las rutas que más me gustaron del viaje.

Lago Oeschinensee

 Refugio Oberbargli

Tras regresar en el teleférico a Kandersteg salimos del valle para retomar rumbo ya hacia España. Aún teníamos pendiente la vista la pueblo de Gruyere pero en vez de ir por la autopista que va desde Berna decidimos seguir conociendo el interior montañoso del país y elegimos una carretera más bonita y divertida, la 11, que va desde Spiez hacia el lago Leman pasando por Gstaad.

Elegir esta carretera fue otro gran acierto, vimos paisajes rurales preciosos con un manto verde increíble por todos los lados. A partir de pasar Gstaad nos dimos cuenta como que volvíamos a regresar a la zona francófona de Suiza. En el trayecto improvisamos las paradas que hicimos que fueron las siguientes:

Primero paramos para ver la Iglesia de Rougemont la cual nos llamó la atención desde la carretera. Muy bonita por fuera y también por dentro.

 Iglesia de Rougemont

Luego paramos para subir andando a la iglesia en lo alto de Chateau d'Oex. Estuvimos un rato oteando el paisaje desde allí.

 Vistas desde Chateau d'Oex

Finalmente paramos en Rossiniere para ver la que dicen que es la casa de madera más grande de Suiza, no pudimos acceder a ella porque es propiedad privada pero esto nos sirvió para dar una vuelta por este bonito pueblo.

 Casa de Rossiniere

Para pernoctar vimos un lago al otro lado de la carretera y hacia allí fuimos por una estrecha carretera vecinal, no pudimos acceder al lago pero encontramos un rincón tranquilo junto a la carreterita.

Martes, día 28
Para no meternos toda la paliza de la vuelta el miércoles decidimos ir acercándonos hacia España el propio martes. Aún así aprovechamos la mañana para visitar Gruyere.

El pueblo está separado en la parte nueva y la antigua, primero fuimos a la antigua donde dejamos el coche en el parking de pago que hay en la entrada ya que al pueblo no se puede entrar con vehículo propio.

En Gruyere no hay mucho que hacer, el pueblo viejo solo es una pequeña calle principal que se abre en medio y que acaba en el castillo. Este se puede rodear por un camino de ronda pero nosotros no lo encontramos cerrado así que simplemente bajamos por un lado para llegar a la iglesia parroquial.

 Gruyere

Lo que sí que nos gustó y fue la principal razón para venir aquí es el museo dedicado a H.R. Giger, el artista, pintor y escultor Suizo en el que se basó la película de Alien. La entrada es cara, creo recordar 11 CHF, pero el museo es guapísimo, estuvimos cerca de dos horas admirando dibujos, esculturas y mobiliario creado por este singular artista.
En frente del museo hay un bar decorado con la misma temática de Alien, puedes entrar libremente pero solo puedes echar fotos si consumes, algo que no hicimos nosotros.

 Museo dedicado a H.R. Giger

Después nos fuimos andando mediante un paseito de 5 minutos al pueblo nuevo con la única idea de entrar a la Maison du Greyere, el museo temático dedicado al queso Gruyere. No entramos a la parte de pago del museo pero sí acabamos de fundir los últimos francos que nos sobraban, aquí aproveché para comprar chocolate para mis padres.
Además, vimos que los precios del restaurante no eran excesivos por lo que decidimos quedarnos a comer, así pude probar el Rosti, uno de los platos tradicionales suizos. Este plato es como una especie de tortillas de patata mezclada con diferentes ingredientes que puedes elegir, ya que estaba allí yo me decanté por el queso gruyere.

Tras comer ya sí que empezamos el viaje de vuelta hacia España. Seguimos exactamente el mismo itinerario que en la ida pero al contrario: Ginebra - Lyon - Burdeox - Irún - Logroño.

Este día llegamos a avanzar hasta un poco más allá de Clemont Ferrand. Al día siguiente miércoles hicimos el resto del trayecto hasta Logroño.