Llevamos una semana en medio de una tremenda borrasca que por fin ha traído el invierno a España y que ha dejado copiosas nevadas por todo el extremo norte de la península. Ni que decir tiene que aquí en Logroño han caído 4 copos contados.
Lo raro es que cuando empezó el temporal era 22 de enero, y hasta entonces no ha echo frío ni la nieve se ha asomado a ningún sitio. Aquí en La rioja ni siquiera había nieve la semana pasada en el San Lorenzo, en los Pirineos hasta las estaciones de esquí estaban cerradas. Señores, el cambio climático tan temido por unos y tan obviado por otros ya está aquí.
Como aquí en Logroño no cae nieve ni para atrás pues hemos decidido ir nosotros a buscarla, nos hemos ido al Puerto de Herrera. Allí hemos comprobado la magnitud de las nevadas de los últimos días.Pino cargado de nieve
Es increíble como ha cambiado mi perro Fidel, han pasado tres semanas desde que nos lo encontramos abandonado en las obras del nuevo Hospital San Pedro y la evolución ha sido impresionante. El primer día se lo pasó temblando en el suelo de casa, no se atrevía ni a subir al sofá y muchísimo menos a salir a la calle. Con el devenir de los días se fue animando, empezó a alimentarse bien, a acercarse a nosotros y ya le gustaba salir a la calle y que le diera el aire aunque le seguía dando miedo acercarse a otros perros. Estos últimos días ya se ha desatado del todo, no para de buscarnos tanto a Edith como a mi para juguetear, se ha convertido en un tragón y ya hasta se acerca a otros perros para jugar con ellos y a veces para chingárselos... Se ha convertido en un perro hiperactivo que a veces hasta nos cansa, lo ideal sería un termino medio, ni tan tranquilo como era la principio ni tan activo como es ahora, espero que con los años se tranquilice...
Esta mañana había quedado con mi padre para ir a buscar setas de chopo. Yo personalmente prefiero ir a buscar otros tipos pero las de chopo son las que más le gustan a mi padre, además de que saben muy buenas no es difícil traer la cesta llena con ellas.
Hemos subido esta mañana Edith yo y mi padre a la sierra de Moncalvillo para recoger setas y así ya de paso sacamos a Fidel para que respire el aire puro de las montañas.
Hemos dejado el coche casi en la cima del Serradero. Mientras subíamos por la carretera hemos visto que toda la zona estaba infestada de vehículos aparcados; esto nos ha dado de pensar que sería una mala mañana para la recolección de setas. La misma idea que hemos tenido nosotros la han tenido unos cuantos más; la verdaz es que no es de extrañar porque que este otoño están saliendo muchísimas setas, se debe a que está haciendo calor y además está lloviendo bastante.
Mi padre está acostumbrado a buscar perretxikos y setas de chopo pero esta mañana ha decidido innovar un poco y ha decidido ir a buscar níscalos. Nada más aparcar el coche nos hemos adentrado en el pinar y hemos puesto nuestros ojos a trabajar en la búsqueda de los preciados níscalos, incluso Fidel parece que nos ayudaba a buscar. Níscalos no hemos visto pero sí unas setas muy parecidas a estos aunque con poros amarillos en el revés del sombrero. Nos ha dicho mi padre que no cogiéramos de estas por si acaso.
Hoy hemos subido a lo alto del monte Cantabria para echar unas fotos panorámicas de Logroño. Hemos calculado el tiempo justo para llegar a la cumbre cuando empezara a anochecer; así lograríamos iluminar las fotos con esa luz tan especial que sólo se produce en las puestas de sol. ¿El resultado?, pues este:
Hoy Edith y yo hemos hecho una escapadita a la sierra de Urbasa. Como yo ya había estado pues le he estado enseñando algunos de los sitios que más me gustaron la otra vez.
Al llegar, hemos pasado de largo la ruta del nacedero del Urederra, eso lo hemos dejado para otra ocasión. El primer sitio donde hemos parado ha sido el parking que hay para ver el Balcón de Pilatos. Allí hemos dado una paseíllo bordeando la terrible caída que hay desde lo alto del balcón. Edith ha estado disfrutando mientras acariciaba a un pequeño caballo que parecía estar muy acostumbrado a la gente ya que no se apartaba de nadie. También nos ha sorprendido un rebaño de ovejas latxas que nos miraban con cara de pocos amigos cuando pasábamos cerca de ellas.
Hoy hemos aprovechado Edith y yo para ir a Vitoria a hacer comprillas de ropa, sobretodo para mi, que la verdad buena falta me hace...
Como Edith no había estado nunca y yo no es una ciudad que tenga muy vista, hemos aprovechado también para estar por la mañana en plan turistas.
Mi suegra había sugerido en las últimas semanas su deseo de acercarse a la playa unos días, como yo la había pisado un sólo día en todo el verano, me pareció una buena idea. La playa elegida fue la de Hondarribia, ya que si salía mal tiempo (había riesgo), podíamos pasar el finde visitando el pueblo.
Hoy he estado haciendo un poquito de turismo rural, que siempre viene bien, con la novia y la suegra. Ya se que a simple vista por el hecho de llevar a la suegra no parece un gran plan, pero nada más lejos de la realidad, yo me llevo muy bien con ella.
Hoy hemos dedicado la tarde a visitar dos pueblos: Sto Domingo de La Calzada y Ezcaray. Hemos ido a buscar a Juli (la madre de Edith) después de comer y ya hemos partido hacia nuestro primer destino: Sto Domingo. Allí teníamos previsto visitar únicamente la catedral, famosa por la historia popular que dice que allí cantó la gallina después de ser asada. A mi me ha parecido una catedral muy normalita, sin nada que destacar.
Llevábamos bastantes semanas intentando acercarnos al Cañón del río Lobos y por fin hemos ido este domingo. Decía Edith que era un sitio muy bonito, y la verdaz que nada más lejos de la realidad. Está situado en Soria, ya casi en la divisoria con la provincia de Burgos. La mayoría de la gente lo visita llegando desde la entrada que hay desde el pueblo de Ucero.
He pasado con Edith tres días en Madrid; había estado alguna vez, pero siempre de pasada rápida así que tenía ganas de visitar la ciudad tranquilamente, en plan turista. Al fin y al cabo, Madrid es la gran capital, todos los españoles deberíamos pasar unos días viendola; es una ciudad que se lo merece.