Esta vez hemos vuelto encantados la familia al completo del viaje a la Provenza, creo que hemos acertado en lugares a visitar, distancias, lugares de pernocta, etc...y creo que parte del éxito ha sido que esta vez llevábamos el viaje bastante abierto por lo que hemos tenido bastante capacidad de improvisar. Esto nos ha permitido hacer kilómetros cuando Paula se dormía, adaptándonos siempre a sus horarios. Me da la impresión de que con el tiempo este ha sido uno de los viajes de los que mejor recuerdo guardaremos en la familia.
La Provenza es una región histórica de Francia que hoy se extiende en unas cuantos departamentos de la región francesa de Provenza Alpes Costa Azul, concretamente nosotros nos hemos estado moviendo por los departamentos de Bocas del Ródano, Alpes de Alta Provenza, y sobre todo Vauclause, que es el que concentra la mayor parte de los pueblos bonitos. Además, también aprovechamos para hacer alguna visita tanto en la ida como en la vuelta en la región de Occitania.
La Provenza es muy conocida pro la lavanda, aunque en las fechas que hemos ido nosotros no está florecida, esto ocurre entre julio y septiembre. Otra razón de su fama son los preciosos pueblos que tiene, muchos de ellos en la lista de pueblos más bonitos de Francia, nuestra idea del viaje era conocer todos estos y alguna otra cosa que nos diera tiempo. Lo que decidimos eliminar de la ecuación era la costa azul, además de pillar bastante lejos es un lugar muy mal preparado para ir en camper.
Viernes, día 2
Salimos de casa con la intención de aproximarnos lo máximo posible al destino, después de una buena paliza de 4 horas y media, acabamos llegando a Cazeres, un pueblo al sur de Toulouse en la orilla del Garona y con una área de AC gratuita.
Cuando llegamos ya anochecía y me dio el tiempo justo para coger a Paula y dar una vuelta rápida por esta localidad, que la verdad es que no tenía demasiado atractivo.
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| Iglesia y Ayuntamiento de Cazeres |
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| Cae la noche en Cazeres |
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| A la orilla del Garona |
Sábado, día 3
Carcassone no lo teníamos en el plan del viaje, y yo ya lo conocía, pero es un sitio tan tan bonito que paramos para que Isa y Paula lo conocieran.
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| Muralla exterior de Carcassone |
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| Castillo de Carcassone |
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| Plaza de Carcassone |
Luego llegamos a la región de la Camarga, un parque regional entre el pequeño y el gran Ródano. Es uan zona llena de humedales y aguas pantanosas famosa por varios animales autóctonos como los toros, los caballos y los flamencos.
Nosotros paramos en Grau du Roi, el típico lugar de veraneo junto al mar; nosotros en estas fechas lo encontramos bastante tranquilo todo. Lo mejor de la visita fue la bicicleta que alquilamos para poder pedalear todos juntos por el paseo marítimo, solo la cogimos durante 1/2 h, pero suficiente para echarnos unas risas.
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| Grau du Roi (I) |
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| Grau du Roi (II) |
Parar pernoctar decidimos quedarnos en el parking de pago de Aiguas Mortes, el que probablemente sea el lugar más turístico de la Camarga, un pueblo completamente amurallado. Nos sorprendió encontrarnos el pueblo en fiestas lo que hizo que el parquin estuviera hasta arriba.
Domingo, día 4
La mañana la invertimos en visitar Aiguas Mortes, muy tranquilo todo por la mañana temprano aunque ya se veía que se estaban preparando para un largo día... eso sí, a mi el pueblo a mi me encantó.
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| Aiguas Mortes (I) |
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| Aiguas Mortes (II) |
En las afueras de Aiguas Mortes está la Tour Carboniere, a la cual llegamos mediante una bonita pasarela que va sobre el agua y paralela a la carretera. Buenas vistas de la toda la zona de humedales que hay alrededor de la torre.
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| Tour Carboniere |
Luego nos acercamos a ver la abadía de Montmajour, está bastante deteriorada en algunas zonas pero eso es parte de su gracia, una visita recomendable.
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| Abadía de Montmajour |
A las 16h teníamos reservado el espectáculo de Les Carrieres de Les Lumieres, un espectáculo de luces y sonido que se proyecta en una antiguas canteras de piedra. Va tanta gente que hay que reservar con tiempo sí o sí. Por lo visto los espectáculos se van renovando en el tiempo, nosotros vimos uno dedicado a Frida Kalho y a Picasso. Luego visitamos el pueblo donde están las canteras: Les-Baux-de-Provence, un pueblo sin duda precioso, y muy muy visitado. No llegamos a visitar el castillo porque ya estaba cerrado, pero pudimos ver el pueblo con calma.
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| Les Carrieres de Les Lumieres (I) |
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| Les Carrieres de Les Lumieres (II) |
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| Les-Baux-de-Provence (I) |
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| Les-Baux-de-Provence (II) |
Para pernoctar buscamos un parquin cerca de Avignon, la ciudad que visitaríamos al día siguiente, al final nos quedamos en un tranquilo parking de Chateaurenard.
Lunes, día 5
Mientras Isa se preparaba me llevé a Paula a dar un paseo por las calles de Chateaurenard, no llevaba nada preparado ya que paramos aquí de forma improvisada, así que me limité a callejear un poco por la parte más antigua hasta llegar a la zona de la iglesia, más arriba quedaba el castillo, lo más famoso del pueblo, pero con el carrito de Paula no me quise complicar.
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| Calles de Chateaurenard, y su castillo al fondo |
Hoy visitaríamos la única ciudad del viaje, Avignon, con algo de menos de 100.00 habitantes es la capital del departamento de Vauclause. Es una ciudad conocida porque durante 60 años fue la sede papal, hasta siete papas tuvieron aquí su sede; además, su centro histórico está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Nosotros empezamos la visita en la rue des Teinturiers, el que fue el antiguo corazón industrial textil de la ciudad y que hoy mantiene cierto encanto en esta calle de piedra con un canal de agua con puentes y con viejos molinos hidráulicos. Sin duda, una calle original y con mucha personalidad. Tras atravesar las calles comerciales del centro llegamos a la plaza principal donde está el palacio papal, el principal atractivo turístico de Avignon. Aquí también están la catedral y el petis palais, pero por ser lunes ambos estaban hoy cerrados. Donde sí que fuimos esa a dar un paseo por el jardin-des-doms, situado detrás de la catedral tiene muy buenas vistas sobre le río Garona y el puente Avignon, del cual solo queda una mitad, lo que le da su principal atractivo; también bajamos a verlo in situ.
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| Rue des Teinturiers |
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| Centro de Avignon |
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| Palacio papal y catedral |
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| Puente viejo |
Después de todas estas vistas comimos en un restaurante del centro y seguimos viaje, aunque la tarde de hoy decidimos tomárnosla con calma, la pasamos descansando en un camping en L'Isle-sur-la-Sorgue.
Martes, día 6
Por fin tocaba empezar a ver los famosos pueblos bonitos de la Provenza, concentrados muchos de ellos en un pequeña zona dentro de la región de Luberon. Empezamos el día en Fontaine-de-Vaucluse, un pueblito que lo mejor que tiene es el paseo a lo largo del río que te lleva hasta una cascada, de camino hacia allí paramos a ver una vieja industria papelera. La pena fue que los últimos metros del camino estaba cerrado por recientes desprendimientos.
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| Plaza principal de Fontaine-de-Vaucluse |
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| Camino en las afueras de Fontaine-de-Vaucluse |
Desde aquí nos fuimos a Gordes, otro pueblo top, pero no llegamos ni a entrar, en el Park4night no vimos ningún lugar en condiciones para aparcar, y se veía mucho movimiento de tráfico de turistas. Nos conformamos con echar unas fotos desde un mirador lejano.
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| Gordes |
Donde sí que paramos fue en Roussillon, un pueblo famoso por los colores ocres de sus casas, tanto en el pueblo como en los alrededores abundan los tonos rojos, amarillos y anaranjados. Además de visitar el pueblo, todo el mundo que viene aquí hace también el senderos de los ocres, un sendero por las afueras del pueblo de tan solo 1,6 Km, este es el señalizado en color rojo, existe una versión reducida marcada en color amarillo.
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| Sendero de los ocres |
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| Roussillon (I) |
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| Roussillon (II) |
Tras hacer una breve parada en el pont Julien, un antiguo puente romano bien conservado, seguimos viaje hasta Bonnieux, el pueblo que tiene la mejor area de AC gratuita de todo el Luberon. Mientras anochecía nos dio tiempo a dar una vuelta por el pueblo, el cual está en bastante cuesta, yo llegué a subir hasta arriba del todo, donde está la iglesia antigua; grandes vistas de todo el Luberon desde aquí.
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| Pont Julien |
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| Bonnieux |
Miércoles, día 7
Tal como estaba previsto esta noche cayó el diluvio universal, amaneció igual así que hicimos tiempo en la furgo a que escampara un poco. Este iba a ser el único día de las vacaciones en el que nos hizo mal tiempo.
Cuando la lluvia cesó un poco seguimos viaje, a primera hora visitamos, prácticamente sin turistas, el pueblo de Menerbes, otro de los típicos de la zona. Recomendable llegar hasta el final del pueblo, donde está la iglesia.
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| Menerbes (I) |
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| Menerbes (II) |
La mañana la completamos visitando el bosque de cedros del petit Luberon. En esta zona hay unos cuantos recorridos facilitos, algunos preparado incluso para ir con sillas de ruedas, yo hice el que te lleva hasta el mirador de Portalas, aunque con la niebla que había apenas se veía nada.
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| Bosque de cedros del Petit Luberon |
Por la tarde visitamos Lacoste, un pueblo donde su parte más interesante está en las calles de piedra de la parte más alta del pueblo, el cual está coronado por el castillo del Marqués de Sade. Que yo sepa este castillo no se puede visitar, solo por fuera.
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| Castillo del Marqués de Sade en Lacoste |
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| Empedradas calles de Lacoste |
Para pernoctar nos desplazamos hasta un parking del pueblo de Rustrell.
Jueves, día 8
Tras dar un pequeño paseo matutino por Rustrell (apenas anda reseñable aparte del castillo donde está la sede del ayuntamiento) nos preparamos para hacer las ruta por el Colorado Provenzal, el atractivo que nos había traído hasta aquí. Es un lugar parecido al sendero de los Ocres: se trata de un recorrido de unos 4 Km que avanza por unas antiguas canteras de donde se extría este material de color ocre, este lugar se conoce en la ruta como "Sahara"; en el regreso también se pasa junto a una zona de chimeneas de hadas y por el llamado desierto blanco.
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| Castillo en Rustrell |
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| "Colorado Provenzal" |
Ahora nos tocaba cambiar de zona, dejaríamos el Luberon atrás para ir a las gargantas del Verdon, en el departamento de Alpes de Alta Provenza. Estas gargantas son muy famosas y para algunos son las más espectaculares de toda Europa. No estábamos muy lejos de ellas, menos de dos horas de viaje, así que decidimos acercarnos.
Hicimos base en un pequeño camping familiar en las afueras de Moustiers-Sainte-Marie, el pueblo más famoso de la zona, el que visita todo el mundo que viene por aquí. Tras dejar todo bien preparado en el camping nosotros fuimos a verlo andando desde el propio camping. La verdad es que la fama que tiene la tiene bien ganada, es un pueblo muy escénico encajonado entre grandes paredes de roca caliza. Además de visitar el pueblo la gente suele subir a la capilla de Notre Dame de Beauvoir, situada en la parte más alta del pueblo y a la que se llega después de subir unas cuantas escaleras que resbalan bastante; yo subí a verla mientras Isa y Paula estaban de compras abajo en las tiendas del pueblo. Acabamos la velada cenando en un pequeño pero acogedor restaurante del pueblo. Cuando volvimos al camping ya era de noche cerrada por lo que tuvimos que ir alumbrando con la linterna del móvil.
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| Moustiers-Sainte-Marie (I) |
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| Moustiers-Sainte-Marie (II) |
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| Moustiers-Sainte-Marie (III) |
Viernes, día 9
Hoy tocaba conocer el cañón del Verdon, para ello haríamos la carretera conocida como la ruote des Cretes, una sinuosa carretera circular de 24 Km que recorre hasta 14 miradores desde donde tener diferentes perspectivas del profundo cañón. Parar en tantos miradores puede ser un rollo así que nosotros solo paramos en algunos de los que teníamos apuntados como más bonitos.
Nosotros vinimos por aquí un día de entre semana de octubre y aún así encontramos muchos vehículos haciendo lo mismo, no me lo quiero imaginar como se tiene que poner en temporada alta; desde luego no recomiendo hacerlo con un vehículo grande como el nuestro en ese tipo de fechas.
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| Cañón del Verdon desde el mirador Dent d'Aire |
En el regreso por la misma carretera paramos en el Pont de Galetas sobre el Lac de Sainte Croix, famoso por sus aguas de color azul turquesa. Desde allí vimos bastante pasar gente con kayaks, lanchas y pedaleras por debajo del puente lo que nos animó a bajar y alquilar nosotros una pedalera, otra experiencia y medio de transporte que le faltaba hacer a Paula. Solo la alquilamos durante una hora así que no nos dio tiempo a alejarnos demasiado, pero estuvo muy guay.
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| Vistas desde el pont du Galetas |
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| Vistas desde la pedalera que alquilamos |
El Verdon fue lo más lejos que estuvimos en el viaje, a partir de aquí nuestra idea era ir volviendo ya hacia casa, aunque es cierto que aún teníamos casi cuatro días por delante, así que lo haríamos con calma y parando en unos cuantos lugares visitables.
Aprovechando la siesta de Paula regresamos otra vez hasta la zona del Luberon, donde se nos había quedado un pueblo de la lista sin visitar: Lourmarin. La pena fue que cuando llegamos el castillo renacestista ya estaba cerrado, una pena porque aunque pequeño tenía muy buena pinta. Lo que sí hicimos fue dar una vuelta por este otro bonito pueblo con aroma provenzal.
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| Castillo de Lourmarin |
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| Rincones de Lourmarin |
Para pernoctar elegimos un parking junto al campo de rugby y de tenis del pueblo de Saint-Rémy-de-Provence.
Sábado, día 10
Mientras mamá preparaba las cosas me fui con Paula a conocer rápidamente el centro de Saint-Remy, me pareció un pueblo con mucho ambiente a pesar de ser horas tan tempranas.
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| Saint-Remy-de-Provence (I) |
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| Saint-Remy-de-Provence (II) |
Luego cogimos la furgo y nos desvimos ligeramente del trayecto de vuelta para conocer el Pont Du Gard, un acueducto construido durante le siglo I DC por el imperio romano. Nosotros aparcamos en la orilla derecha y fuimos dando una vuelta hasta la orilla izquierda aunque allí no entramos a ninguno de los edificios interpretativos que hay. Lo que sí hicimos fue conocer la parte alta del acueducto subiendo por un camino con escaleras. También bajamos a la zona de la orilla del río para tener otra perspectiva del acueducto.
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| Pont du Gard |
La última parada del día la hicimos en Beziers. Inicialmente aparcamos en la zona de las nueve esclusas de Fonseranes, probablemente el tramo más conocido del canal du Midi. un ingenioso sistema de nueve esclusas que hace elevar y descender un tramo de considerable altura a las embarcaciones que pasan por aquí. Tuvimos la suerte de ver el sistema en pleno funcionamiento.
Las esclusas están un poco alejadas del centro de Beziers así que para conocer la ciudad nos pareció buena idea coger el trenecito turístico que te lleva hasta allí pasando por los sitios más relevantes.
El viaje solo dura 45 minutos pero nos pareció suficiente para conocer Beziers, a la vuelta en las esclusas de Fonseranes nos dimos un paseo por el canal du midi hasta el puente canal sobre el río Orb y desde aquí hasta el otro canal donde teníamos aparcada la furgo.
Para pernoctar elegimos el área de AC de pago de Beziers, todo un acierto.
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| Una de las esclusas sobre el canal du Midi |
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| Catedral en lo alto de Beziers desde el puente canal |
Domingo, día 11
Hoy tocaba regresar a España, pero antes de pasar los Pirineos paramos en Peyrac-de-mer, un pueblo donde se pueden dar unos cuantos paseos por los humedales, lagos y salinas que lo rodean. Nosotros hicimos con el carrito de Paula un paseo hasta el Etang du Doul y de allí volvimos rodeando el pueblo hasta regresar al parking. Poco más de 3 Km muy agradables, con trozos muy chulos trazados mediante pasarelas de madera.
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| Paseo por las salians de Peyrac-de-mer (I) |
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| Paseo por las salians de Peyrac-de-mer (II) |
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| Paseo por las salians de Peyrac-de-mer (III) |
Luego queríamos a ver parada a comer en Perpignan, pero la niña se durmió y decidimos seguir avanzando hasta que se despertara, cosa que no hizo hasta llegar a las inmediaciones de Gerona, así que aunque no lo teníamos previsto decidimos parar a comer en esta ciudad. Yo ya la conocía de un viaje de hace muchos año, pero creo que es una ciudad tan bonita que nos pareció buena idea volver a visitarla, y así además ya Isa la conocería también. El área de AC gratuita aunque alejada del centro es muy amplia y está muy bien así que además nos pareció buena idea quedarnos a pasar la noche aquí.
Aunque el regreso lo hicimos en taxi, la ida hasta el centro la hicimos andando, unos 2 Km bastante agradables por zonas verdes. Una vez allí conocimos los sitios más relevantes: plazas de la independencia y del Vi, la Catedral, los puentes sobre el río Onyar, las callejuelas del barrio judío...
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| Famosas casas de colores en al ribera del río Onyar |
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| Catedral |
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| Plaza de Vi |
Lunes, día 12
Último día en el que ya solo nos faltaba regresar a casa desde Gerona. Solo teníamos planificada una única parada para ver Lérida, otra capital catalana que sí que no conocíamos ni Isa ni yo, ya sabíamos que no tenía nada que ve con Girona, así que no esperábamos demasiado de ella, la catedral vieja en lo alto de la ciudad y poco más.
La pega que tuvimos hoy es que Isa pasó muy mala noche por un dolor de estómago que le duró también el día siguiente, aún así hizo el esfuerzo de bajar a visitar Lérida con nosotros.
Tampoco hicimos demasiado en la ciudad, aparcamos al otro lado del Segre y cruzamos para visitar la parte histórica. Básicamente solo recorrimos la calle Mayor, la principal arteria comercial de la ciudad. En ella, aparte de entrar a alguna tienda, solo visitamos el edificio de la Paeria, el Ayuntamiento de Lérida, en este se puede visitar gratuitamente los subterráneos del edificio. A través de dos ascensores también subimos a la parte alta de la ciudad donde están tanto la catedral vieja (Seu Vella) como el castillo del Rey (la Suda); nosotros no entramos a ninguno de los dos, ya era tarde, solo los vimos por fuera y aprovechamos para ver Lérida desde las alturas.
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| Vista de la Seu Vella desde la zona del parque del Segre |
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| Calle Mayor |
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| Castillo y Catedral |
Tras comer un plato combinado rápido en un bar regresamos a la furgo y de ahí a casa en unas tres horitas más.