El tiempo está muy extraño, aparte de los años que ya llevamos de cambio climático con aumento progresivo de las temperaturas, este año ha ocurrido otro fenómeno bastnte curioso: es cierto que en primavera llovió bastante, pero es que este verano no ha caído ni gota, ni siquiera las típicas tormentas vespertinas. Además de la consecuente sequía de la tierra, con el color amarillento poblando todos los campos, lo que también ha provocado es que en cuanto a los árboles el otoño se haya adelantado.
Las hojas de los árboles se han caído antes de tiempo, otros años recuerdo que esto era muy progresivo, pero este año ya antes de acabar septiembre muchos árboles ya han tirado gran parte de su manto. Un claro ejemplo son los hayedos, los cuales cualquier otro año no cambiaban el color de sus hojas a tonos otoñales hasta finales de octubre o principios de noviembre, pero este año muchos de ellos ya han cambiado del verde a tonos ocres.
Esto es algo que no solo he podido comprobar aquí en La Rioja, sino que en mi reciente viaje al valle de Arán y a Francia, también lo pude comprobar de primera mano.
