domingo, 31 de mayo de 2026

Escapando del calor al otro lado de los Pirineos

Estas dos últimas semanas han sido horribles en cuanto a calor; y este fin de semana por aquí aún daban mucho calor, así que decidimos saltar al otro lado de los Pirineos para escapar de los sudores y ya de paso aprovechar para conocer unos cuantos lugares anotados para visitar en Iparralde y el Bearn, las dos zonas del departamento de Pirineos Atlánticos.

La verdad es que esta vez el destino fue todo un acierto, mientras en Logroño los termómetros no bajaban de los 30 grados, nosotros allí apenas subimos de los 20 y el sol apenas lo vimos, incluso se escapó alguna gota en algunos momentos.

Viernes, día 29
Nos dirigimos hacia la zona de Bearn donde queríamos ver un par de pueblos: Sauvatierre y Salies. Decidimos ahorrarnos los peajes de la costa y fuimos por la carretera de Roncesvalles. Eran tres horas de viaje así que decidimos hacer una paradita técnica en lo alto del puerto de Ibañeta. Allí nos acercamos a ver la piedra de Roldán, y a seguir kilómetros.

Posando en la piedra de Roldán

Llegamos a Sauvatierre de Bearn, un pueblo que yo encontré muy descafeinado. Solo destacaría dos zonas: la parte superior donde está la iglesia, desde donde hay buenas vistas hacia los Pirineos; y sobretodo la zona del río donde está el puente de la Leyenda, una zona muy agradable donde dimos un pequeño paseo rodeando al camping.

Puente de la leyenda desde arriba

Puente de la leyenda desde abajo

Parar pernoctar nos movimos a Salies de Baern, el otro pueblo que queríamos ver en el Bearn. Allí elegimos el area de AC de pago, en la cual tuvimos la suerte de encontrarnos la barrera levantada debido a problemas técnicos. Total, que no pagamso ni la pernocta ni la electricidad.

Sábado, día 30
Así como Sauvatierre no me gustó Salies todo lo contrario, no es que me gustara, es que me encantó. Se trata de un pueblo grandecito que creció gracias al descubrimiento de sus salinas, las cuales la acabaron conviertiendo en un pueblo termal.

Aparcamos en el parking junto al casino, el lugar donde también están las termas. A estas no entramos, pero sí al casino, el cual se puede visitar en una pequeña parte de forma libre.

Luego seguimos visita por la parte vieja del pueblo, llena de callejuelas y puentes entre brazos de agua, un lugar con muchísimo encanto. En esta zona está el museo de sal, el cual pillamos cerrado. También destaca la plaza du Bayaa, el corazón del pueblo, donde está tanto la fuente del jabalí como el jabalí enterrado en cristales de sal, hay una curiosa leyenda que cuenta la historia de que la caza de este animal fue la que hizo que se descubrieran las salinas. Hoy se ha convertido en el auténtico símbolo del pueblo.

Casino

Termas

Vista de Salies

Fuente del jabalí

Ahora tocaba entrar en zona de Lapurdi, uno de los tres territorios de Iparralde. Paramos en un Intermaché, un supermercado donde nos encanta comrprar siempre que venimos a Francia, nos gusta porque además de los productos habituales de supermercado siempre venden alguna cosa típica de la zona donde está el supermercado,  en este caso del País Vasco Francés. Desde el mismo parking del Intermaché dimos un paseo hasta la puerta de entrada al castillo de Bidache; este está en ruinas y ya sabíamos que lo encontraríamos cerrado, pero no está lejos, y el sinuoso camino hasta allí es muy agradable de andar.

Castillo de Bidache

Tenáimos previsto haber comido en el belvedere de Miremont, una antigua torre de agua que hoy está rehabiltiada como mirador de la zona, pero cuando llegamos justo es cuando pero tiempo hacía, y nos acabamos marchando para comer en otro sitio mejor.

Belvedere de Miremont

Improvisamos la comida en el parking de la abadía de Belloc. La abadía no la pudimos visitar porque allí era todo muy extraño, parecía una secta, había gente como de alguna asociación de voluntarios, pero nada de turismo.

Iglesia en la abadía de Belloc

Ya por la tarde tocaba dar una paseíto por los alrededores del pueblo de Urt. Un sencillo camino de 5 Km entre un bonito bosque y la ribera del río Adour. Lo pudimos hacer íntegramente con el carrito de Paula, la cual además se portó muy bien porque se pasó casi todo el camino durmiendo la siesta.

Ribera del río Adour

Para pernoctar elegimos un camping en el mismo pueblo de Urt.

Domingo, día 31
Tras dejar la furgo como nueva en cuanto a servicios en el propio camping seguimos viaje. Primera parada: La Bastide Clairence, una localidad en la lista de pueblos más bonitos de Francia. Es un pueblo muy pequeño, su visita consiste simplemente en seguir la larga calle principal en cuesta hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, junto a su cementerio, muy bonita. Al volver no pudimos resistirnos en parar a comprar galletas en una bolangerie traicional.

La Bastide Clairence

Tras saltarnos Hasparren, el cual a pesar de ser un pueblo grande tiene pinta de tener poco o nada relevante para el turismo; donde sí paramos fue en Cambo Les Bains. Realmente primero paramos en las afueras del pueblo para ver villa Arnaga, un recinto enorme donde se puede visitar los amplios jardines y el caserío de estilo neovasco. Este lugar fue construido a principios del S.XX por Edmoind Rostand, el autor de Cyrano de Bergerac. De la zona de los jardines a mi me gustó los establos, y ya en la casa en sí me gustó todo en general, me pareció chulísima, tanto por fuera como por dentro.

Establos

Fachada frontal

Gran Salón

Al salir de Villa Arnaga nos movimos al centro de Cambo para buscar un restaurante para comer y ya de paso dar una vuelta por el pueblo, al cual por cierto le vimos poco encanto. Solo destacaría visitar la iglesia de Saint Laurent, la cual al igual que muchas iglesias de esta zona de Iparralde tiene sus tres pisos de madera.

Iglesia de Cambo

Ayuntamiento de Cambo

Para el regreso a casa también evitamos la cara autopista de la costa, y regresamos por la carretera del Baztán.