domingo, marzo 23, 2008

Semana Santa en la playita

Esta semana santa a Edith le tocaba trabajar todos los días así que he decidido bajar con la cuarilla de amigos a Alicante, más concretamente a San Juan (un barrio de Alicante); allí Kike tiene una casa de unos 250 metros cuadrados, a pie de playa. Amigos, buen tiempo, playita, vacaciones, alojamiento gratis, ¿que más se puede pedir?

Salimos de Logroño el miércoles, día 19, divididos en dos grupos. Primero salimos sobre las 6 de la tarde Félix y yo, unas cuantas horas más tarde salieron los currantes. Cogiendo la A68 hasta Zaragoza y luego la reciente A23 (autovía mudéjar) hasta Valencia llegamos a la capital levantina casi sin enterarnos.
Para hacer tiempo hasta que llegara el resto del grupo, y aprovechando que era la última noche de fallas en
Valencia decidimos parar a ver la cremá. Cuando llegamos ya eran cerca de las 12 de la noche, pensamos que habría muy pocas fallas y que en una ciudad tan grande nos iba a resultar imposible encontrarlas. Llamamos a un amigo para preguntarle y nos dijo que nos saliéramos por cualquier calle, que nos podíamos encontrar quema de fallas en cualquier calle o barrio. Así lo hicimos, fuimos con el coche callejeando por toda la ciudad a la caza de todas la fallas que pudimos.
Al final no vimos demasiadas porque llegamos un poco tarde, y con el coche cargado de bolsas de viaje a la vista. Aún así la experiencia me gustó mucho, me pareció algo muy original.

La única falla que vimos antes de ser quemadaOtra falla, de un dragón, ésta ardiendo

Al llegar a San Juan, ya estaba el resto de la cuadrilla esperándonos. Subir las mochilas al piso, maravillarnos ante el piso que teníamos delante, sortear el reparto de habitaciones y dormir. No nos dió tiempo a más, eran cerca de las 5 de la mañana.


Salón a todo lujo

Vistas paradisiacas

Cuando nos levatamos el día siguiente fuimos a Alicante. El día estaba malo y lo único que vitiamos fué el castillo de Santa Bárbara.


Vistas desde el CastilloLa cuadrilla posando

Comimos en un centro comercial y como el tiempo no mejoraba decidimos pasar la tarde en la casa. Partidita de póker por la tarde y ya por la noche de farra, todos menos yo, que me entró un dolor horrible de cabeza y me quedé durmiendo.
En la mañana del viernes el tiempo mejoró y pudimos bajar a dar un paseíllo por la playa. La playa de San Juan, además de ser una playa de muy buenas condiciones es muy grande, unos 14 kilómetros de arena.


Playa de San Juan

Después de comer volvimos a Alicante a pasar la tarde del viernes. Estuvimos por la zona del paseo marítimo y por el casco histórico.
Pienso que si a Alicante le quitas la playa y el castillo apenas le quedan atractivos que mostrar a los turistas.



Castillo de Santa Bárbara visto desde abajo

El sábado todavía hizo mejor tiempo, bajamos a tumbarnos a la playa y algunos valientes hasta se metieron en las frías aguas. Comimos una paellita en un chiringuito de la playa donde nos reímos mucho y ya subimos al piso a hacer la digestión después de la comilona, el resto del día-noche la verdad es que lo tiramos bastante, se puede resumir todo lo que hicimos en una sóla palabra: póker. Nos ha dado fuerte.
El domingo, a eso de las 12 de la mañana, algunos de los del grupo ya nos volvimos para tierras riojanas.