domingo, agosto 23, 2009

El refugio de Lizara

He pasado los tres últimos días en el Refugio de Lizara, un refugio guardado todo el año situado en el Pirineo Oscense, concretamente en el Valle de Aragues, uno de lo cinco valles que forman el llamado Parque Natural de los Valles Occidentales.

Cuando llegué lo que más me llamó la atención a primera vista fue el gusto exquisito con el que están diseñados estos refugios de montaña: las paredes de piedra, el tejado de pizarra, todos los detalles de madera... también me llamó mucho la atención el increíble entorno que tenía alrededor, un circo completo de montañas todas ellas de más de 2000 metros destacando especialmente el famoso Bisaurín, que con sus 2660 metros es el pico más alto del Pirineo occidental.


Refugio de Lizara (I)Refugio de Lizara (II)

No había estado nunca en un refugio de alta montaña de este tipo y la verdad es que ha resultado ser una experiencia única. Alojarse en ellos la verdad es que cambia en ciertas cosas respecto al alojamiento tradicional al que estamos acostumbrados en pensiones u hoteles. Podría enumerar muchos detalles que demuestran esto:
-Las habitaciones suelen estar compuestas por un gran núemro de literas (la mía por 8) en las que no hay sábanas y hay que traerselas de casa, alquilarlas o usar un saco de dormir.
-No hay armarios ni cajones para guardar la ropa y los objetos privados sino que hay taquillas donde cada uno se preocupa de guardar sus cosas.
-Se come en grandes mesas en las que se junta a mucha gente (se conozcan o no) y en las que se comparte la comida en grandes bandejas para que cada uno se sirva. Al acabar, los comensales son responsables en colaborar con la limpieza de la mesa y con la recolección de los cubiertos y vajilla.

Para los que amamos la montaña estos lugares son como auténticos santuarios, todo está orientado a satisfacer a los montañeros que allí pasamos los días: hay fuentes de agua fresca para el llenado de cantimploras, multitud de mapas y folletos informativos, menús especialmente indicados para senderistas (el régimen de alojamiento suele ser de media pensión: desayuno y cena fuerte, la comida se suele hacer en la montaña), el horario está especialmente diseñado para favorecer a los que madrugan, a las 22:30 ya se quitan todas las luces y por la mañana a las 7,30 ya se empieza a ofrecer el desayuno.

Los días allí los he aprovechado tremendamente. El viernes llegué a la hora de comer, me comí un bocadillo que traía de casa y sin más dilación me lancé a subir el Bisaurín por la tarde. [Consulta ruta en Senderioja]
Al siguiente día (sábado) me desplacé con el coche hasta el valle de Hecho para aparcar en la Selvade Oza y subir a otro clásico de ésta zona: el Castillo de Acher. [Consulta ruta en Senderioja]
Hoy he madrugado y tras las paliza de los dos días anteriores he buscado una ruta más tranquila por las suaves cimas de la Sierra de la Estiva. [Consulta ruta en Senderioja]

Me voy de allí también con el gran sabor de boca de comprobar el buen rollo que tiene la gente en éstos sitios. A mi me recibieron de la mejor manera posible, tanto los grupos de montañeros que allí pernoctaban como los guardias del refugio.


Bisaurín

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