sábado, julio 27, 2013

Cantabria Oriental

Como Edith sigue con el pie tocado de la fascitis plantar estas vacaciones nos las decidimos tomar de relax. Nuestar idea era ir a la playa y estar tranquilos descansando, comiendo y bebiendo bien. El problema es que como es habitual en la costa cantábrica casi no hemos visto el sol así que al final nos hemos movido más de lo que teníamos previsto, al final ya se sabe, la cabra siempre tira al monte.

Miércoles, día 24
Salimos después de comer y bastante tarde de Logroño. Eso sí, en menos de dos horas estábamos en el Valle de Liendo, Cantabria, el lugar que habíamos elegido para pasar nuestras vacaciones de relax. Lo elegimos por estar cerca de Logroño, ser una zona tranquila y rodeada de montañas y además con una playa (la de San Julián) muy cercana.

Atardece sobre el Valle de Liendo desde nuestro alojamiento

Jueves, día 25
El día salió malo así que descartamos la opción playa; al final optamos por desplazamos hasta Santoña. Yo me marché a dar una vuelta rápida al Buciero, el famoso monte unido a modo de isleta a Santoña. Elegí una ruta rápida porque Edith seguía con el pie mal y se quedó en la zona del puerto esperándome. En apenas 6Km de distancia ascendí las cimas del Buciero y del Ganzo. -Ver ruta en Senderioja-

Pueblo de Santoña y marismas de Santoña, Victoria y Joyel vistas desde el Buciero

Tras comer en Santoña, Edith se animó a dar una vuelta por el pueblo. Partimos desde la zona de las antiguas fábricas conserveras, especialmente famosas aquí son las anchoas, y tras ver la Iglesia de Sta Mº del Puerto recorrimos el paseo marítimo hasta llegar al Fuerte de San Carlos. Al volver pasamos por el Fuerte de San Martín pero este estaba cerrado. Para hacer tiempo hasta la hora de la cena nos sentamos en unas cómodas tumbonas hechas de piedra y situadas en el paseo marítimo.


Iglesia de Sta Mª del Puerto

Paseo marítimo de Santoña


Fuerte de San Carlos

De relax

Para cenar elegimos desplazarnos hasta Laredo y comernos allí unos pinchos. Como teníamos tiempo antes de cenar subimos hasta la zona conocida como la Atalaya, un excelente mirador sobre Laredo. Subimos a través del trenecito conocido como el Atalayero de Laredo y tras dar un paseo bajamos a pie hasta la zona de pinchos.


El Atalayero de Laredo

Bajando a la zona de pinchos

Viernes, día 26
El viernes volvió a salir malo así que nos desplazamos otra vez a hacer algo de turismo. Marchamos hasta la Playa de la Arena, en la zona de Isla pero no para retozar en la playa sino para hacer un corto paseo de 4Km desde la playa hasta el Mirador de Corporales. A pesar de la sencillez del recorrido disfrutamos mucho de la vista de los acantilados desde esta zona. -Ver ruta en Senderioja-
 


Acantilados de Isla (I)

Acantilados de Isla (II)


Playa de la Arena

Acantilados de Isla (III)

Con el paseillo hicimos hambre y nos desplazamos hasta el pueblo de Isla para comer en la terraza de un restaurante. El pueblo es muy pequeño, se visita en 5 minutos.

Palacio de los Condes Isla-Fernández en las afueras de Isla

Aunque el día no mejoraba regresamos hasta Liendo para ir a conocer la Playa de San Julián. Es una playa muy bonita, rodeada de montañas y a la que hay que bajar por una pista tras dejar el coche en la parte alta.

Playa de San Julián

El resto de la tarde lo pasamos descansando en la pensión, estuvimos en la terraza de la casa y Edith incluso se bañó en la piscina.

Sábado, día 27
Para variar el día salió malo, aunque no tanto como los anteriores. De camino ya hacia Logroño paramos para ver la Playa de Sonabia, muy cercana a Oriñón. Habíamos oído hablar muy bien de ella y la verdad es que no nos defraudó. Se trata de una playa nudista con un ambiente muy bueno.


Playa de Sonabia (I)

Playa de Sonabia (II)

Estando cerca de la playa vimos un camino que nos llamó la atención y que subía hacia la montaña que teníamos en frente. Busqué en Internet y rápidamente montamos una excursión totalmente improvisada hasta la cima del Candina (así se llama la montaña). A pesar de la vertiginosa bajada desde la cumbre el pie de Edith respondió bastante bien. Fue una ruta de esas que mezclan mar y montaña y que resultan ser muy atractivas. En total andamos poco más de 5Km pero con un desnivel de más de 500 metros. -Ver ruta en Senderioja-
 


Acantilados

Vistas hacia el Buciero

En el regreso hacia Logroño paramos en Muskiz a echar unas fotos a la refinería de petroleo que tiene Petronor en este pueblo vizcaíno, la más grande de todas la refinerías petrolíferas que hay en España.

Es un lugar que siempre me llama mucho la atención cada vez que paso por la A8 al entrar en Cantabria desde el País Vasco así que esta vez decidí parar para poder contemplarla tranquilamente. Eso sí, debido a su enorme tamaño no es un lugar fácil de fotografiar; para conseguir buenas fotos tuvimos que subir al barrio de San Juan de Muskiz.


Refinería de Petronor en Muskiz (I)

Refinería de Petronor en Muskiz (II)

3 comentarios:

CHEBACA dijo...

Preciosa entrada...
Una tierra donde el verde de la montaña se introduce generoso en el azul del mar.Un lugar de estupenda comida y amables gentes.Unos paisajes digno de recorrerse (ademas esta como muchas otras veces el tiempo nos ha acompañado).
Saludos.

Javier Diez dijo...

No te falta razón compañero.

Un abrazo!

JonyMao dijo...

Bonito reportaje, compi.
Toda la costa cantábrica es preciosa con esa combinación de cortados y oceáno.
Saludos