domingo, septiembre 27, 2009

Santander

Edith y yo hemos pasado el fin de semana en Santander. Ella ya había estado unas cuantas veces pero yo todavía no había vistado la capital Cántabra.

Llegamos el sábado a media mañana y aparcamos cerca del puerto industrial. Desde ahí nos propusimos recorrer toda la zona costera hasta llegar a la península de la Magdalena y desde ahí pasar por las playas del Sardinero hasta llegar a la zona de Cabo Mayor.
Santander es una ciudad muy fácil de visitar, para ver todas las zonas atractivas para los visitantes lo único que hay que hacer es recorrer toda la línea costera de la ciudad.

Antes de empezar a andar hacia la Magdalena nos paramos en la zona del puerto para ver lo que llaman el barrio pesquero, un conjunto de casas de 2 o 3 alturas creadas para obreros en los años de la fuerte industrialización.

La zona de los Jardines de Pereda está considerado el centro monumental de la ciudad. Ahí vimos el Ayuntamiento, la central donde nació el todopoderoso Banco Santander, el Paseo de Pereda, la Grua de Piedra, el edificio de Correos o la Plaza Porticada. Especialmente curiosa es la Catedral, dividida en iglesia inferior e iglesia superior. Es mucho mas atrayente la inferior, ya que aunque es más pequeña es mucho más bonita. La superior, a pesar de contar con un coqueto claustro, es una iglesia más normal.


Exterior de la catedral
Claustro

Tras comer en un restaurante italiano bastante mediocre, proseguimos nuestros pasos hacia la Península de la Magdalena. En el paseo costero dejamos atrás los edificios del Palacio de Festivales o del Museo Marítimo de Cantabria (MMC).

La Península de la Magadalena es el lugar más emblemático de Santander. Se trata de una zona ajardinada donde se encuentra el Palacio Real de la Magdalena, construído a principios de siglo con el dinero de los Santanderinos para ser un Palacio destinado al veraneo de los monarcas españoles. El edificio presenta un estilo llamado "ecléctico", mezcla de varios estilos ingleses y franceses.


Palacio de la Magdalena

Al Norte de la Magadalena empiezan las Playas del Sardinero, son dos playas divididas por los Jardines de Piquio. Un poco antes de los jardines pasamos por la Plaza de Italia donde podemos encontrar dos de los edificios más famosos de la ciudad: el Gran Casino y el Hotel Sardinero.

Gran Casino de día
Gran Casino de noche

Llegamos al final de las playas del Sardinero y decidimos acercanos a ver las instalacioens deportivas cercanas. Vimos el Campo de fútbol del Racing y el Palacio de Deportes donde juega el Teka Cantabria. Se nos empezó a hacer tarde y decidimos buscar alojamiento por esta zona. Nos costó un par de vueltas pero al final encontramos una pensión de 1 estrella bastante "cutre" pero barata (40€ una habitación minúscula).

Antes de dormir, salimos a dar un paseo y a cenar en un "mexicano" cercano.

Playa del Sardinero
Jardines de Piquio

La mañana del Domingo la dedicamos a visitar la zona de Cabo Mayor, para mi con diferencia, lo mejor de la ciudad. Es una zona de acantilados muy cercana de la ciudad (empieza donde acaba la playa del Sardinero). En muchos momentos me recordó al viaje que hicimos el año pasado por Escocia.

Recorrimos el camino que bordea los acantilados y que en unos 30 minutos lleva hasta el faro de Cabo Mayor. Allí entramos a ver un museo dedicado enteramente a los faros.
Una vez visto el faro, merece la pena llegar hasta un lugar llamado el "Puente del Infierno", el mar ha erosionado las rocas de esta zona para crear una especie de pasarela encima de un agujero. Se llega a él avanzando unos 500 metros más allá del faro.



Faro de Cabo Mayor (I)
Faro de Cabo Mayor (II)

"Puente del infierno"

Descansamos tomando unos refrescos en una terraza junto al faro y ya después regresamos hasta una parada de autobús, el cual nos llevó de vuelta hasta casi hasta el lugar donde teníamos aparcado el coche. Antes de montarnos en él hicimos una parada en los jardines de Pereda para comer en un restaurante junto al Mercado del Este. Yo elegí "Cocido Montañés", un plato magnífico, es parecido a la fabada asturiana, pero se diferencia de éste en el tipo de alubia y en que lleva berza.

Después de comer hicimos un trayecto en barca que nos llevó hasta el otro lado de la bahía de Santander, a los pueblos de Pedreña y de Somo. Aunque la gente se suele bajar a visitarlos, nosotros no paramos en ninguno de ellos. Este viaje se coge en los jardines de Pereda, junto a la grua de piedra, en una empresa llamada "Las Reginas". El trayecto es muy barato, cuesta 4,10€ por persona.


Edith antes de arrancar

Una vez montados en el coche nos acercamos hasta el Parque Natural de las Dunas de Liencres, situado a apenas 14Km de Santander. Las dunas no merecen demasiado la pena, pero las playas sí que son bastante bonitas, aunque bastante masificadas.


Dunas de Liencres

Antes de volver a Logroño aprovechamos para ver unas cuantas zonas industriales de la perferia de Santander. Vimos la GSW , una siderurgia situada en el polígono de Nueva Montaña. También paramos a ver las instalaciones que FerroAtlántica tiene en Boo.
Para el final dejamos la parada en la localidad de Astillero, donde vimos los astilleros privados de la empresa Astander.

Astilleros Astander (I)
Astilleros Astander (II)

1 comentario:

Anónimo dijo...

www.malviviendoencasa.blogspot.com

pues mientras en la rioja hay gente asi y abandonada